cartas al director
c Juventino Reguera escribe sobre el tren de Feve: «Mi postura es de absoluto rechazo, y me explico. Dicen que es para la ‘integración de la línea del tren en la ciudad’. ¿Alguno de esos que tanto se quejan ha pensado alguna vez en los problemas que puede ocasionar al vecindario de aquella zona? ¿Han pensado si para nosotros tiene alguna ventaja que superen a las desventajas? Después de más de 50 años protestando en el Crucero para pedir la supresión del paso a nivel, ahora vamos y trasladamos el conflicto a otra parte de la ciudad. ¿Alguien ha pensado cómo se va a solucionar el problema del nudo gordiano entre la plaza Juan de Austria y las calles San Mamés y Padre Risco? ¿Cómo se soluciona si no es con un paso a nivel, con un semáforo? Alegan algunos también que es ecológicamente preferible ya que no contamina. ¿No existen autobuses eléctricos? Estoy harto de ver como pasan casi vacíos los autobuses que van a aquella zona, a la Asunción, a prácticamente todas las horas. ¿Qué servicio va a ofrecer entonces el tren? Lo que si va a provocar son grandes atascos y grandes problemas para los viandantes y los niños de aquella zona. Crearemos otra gran barrera arquitectónica. Tras demoler miserablemente el monumento protegido culturalmente, el puente de piedra que allí estaba, ahora nos crean otro problema mayor».
c Luis Rodríguez Arroyo escribe: «Resulta bochornoso pensar que lo más notorio de un debate de investidura sean los ataques recíprocos que se dedican los distintos líderes políticos. Fundamentalmente aquellas formaciones que —fuera de esa dialéctica— tienen poco que ofrecer en estos momentos, son los que más se prestan a ello. Es indudable que Podemos ha socializado la política. Ha aportado valores regeneradores inexistentes hasta hace pocas fechas. Y pretende introducir la voz de ‘la gente’ y de ‘las plazas’ en el parlamentarismo. Pero para ello, para ser la ‘fuerza del cambio’, no es preciso perder la educación o la compostura. Para acercarse a la extrema izquierda y distinguirse del resto, no es necesario programar populistas excentricidades diariamente. Manuela Carmena ha pedido moderación. Si no fuera porque por la tarde le escriben la rectificación de lo solicitado por la mañana -el apoyo a la investidura de Sánchez-, podría imaginarse hasta ‘lo bonito que sería’. Si Iglesias se modera, dejaría hasta de perder votos».