Diario de León
Publicado por
PANORAMA Esther Esteban
León

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E stá claro que Podemos se ha convertido en un auténtico fenómeno , que seguramente se estudiará en las universidades de políticas y periodismo. En apenas dos años ha pasado de ser un movimiento asambleario a convertirse en la tercera formación política de este país, y ¡claro! asaltar el cielo no es gratis y deja jirones en el camino. Dicen que hay un enfrentamiento larvado entre pablistas y errejonistas y se plantea como la prueba del algodón de que vienen inevitablemente tiempos de ruptura en la formación morada, cosa que yo no comparto. Simplemente, como suele pasar, se repite la historia y está ocurriendo algo similar a lo que, en su día, paso entre guerristas y felipistas cuando el PSOE dejó de ser un partido de pancarta para alcanzar el poder, con mayúsculas.

En una entrevista que le hice a Juan Carlos Monedero, que es sin duda la mano que mece la cuna ideológica de Podemos, le preguntaba si estaba preocupado por las fisuras que se han abierto en en poco más de un año en distintos lugares y me respondía que «cuando se levanta un edificio nuevo, antes de pintar se debe dejar que se asiente porque sino salen grietas. Nosotros hemos vivido 18 meses de vértigo electoral, hemos primado mucho la locomotora electoral y hemos atendido mucho menos los vagones de la participación popular. Podemos tiene como retos pendientes la reconstrucción de los círculos y repensar la organización. Tiene que poner mucha inteligencia para que el partido esté anclado en la sociedad y no en las instituciones.

Ahora el tema principal que les ocupa es si optar por intentar dar el sorpasso y merendarse definitivamente al PSOE como hicieron con IU, al parecer como quiere el sector de Iglesias, o intentar llegar a un acuerdo de izquierdas para conformar un gobierno con el PSOE por aquello de que «más vale pájaro en mano», que es la opción de los errejonistas.

La dimisión de nueve miembros del sector errejonista ha sido sólo una gota más en el vaso de las discrepancias internas, pero lo peor ha sido la reacción ante la evidencia. La salida en tromba de los máximos dirigentes culpando bien a los medios de comunicación, salvo a La Sexta ¡Claro está!, bien a los socialistas de una ruptura imaginaria es de una inmadurez política que apesta a viejos esquemas. «Vienen meses de guerra sucia porque el partido de la gran coalición necesita romper a Podemos para justificarse» dijo Monedero en un tweet marcando la senda a seguir.

El problema no es sólo la reacción sino la falta de autocrítica y la decepción que debe suponer para sus votantes pensar que todo sigue igual, que están cayendo en las mismas de la casta que ellos tanto han criticado. La vieja y manida táctica de buscar un enemigo exterior ya no cuela.

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