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fuera de juego carlos frá
León

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Los incontables episodios de este sainete en el que han convertido en los últimos meses la vida política los partidos —los viejos, los nuevos y los recauchutados— hace cada día que pasa más complicado poner negro sobre blanco con un ‘quién es quién’. Desde que Rajoy entonó en plenas navidades aquel «aparta de mi este cáliz» y Sánchez inició su viaje al país de «nunca jamás» se han dicho tantas cosas que nadie pasaría ya la prueba de la hemeroteca. Y, mientras, la ciudadanía sigue de reojo todo esto con serenidad y hartazgo, y son los cuadros de los partidos los que extreman la atención por lo que les va en ello.

El presunto fracaso —o no— del tripartito ha otorgado un respiro a muchos. El pacto amenazaba con expandirse como un tsunami por el mapa de la política autonómica y municipal, porque si se fraguaba generaría previsiblemente intercambios de cromos y muchos regidores del PP lo tendrían más que complicado para mantenerse en el sillón como están ahora, por mera incomparecencia de los rivales.

Pero al dar la vuelta a la tortilla el sudor frío llega a quienes lograron colocarse el 20-D. En juego no está sólo si habrá o no campaña electoral... El problema es que las listas habrá que rehacerlas desde cero y visto lo ocurrido cada escaño gana su peso en oro. Por ejemplo, el PP tiene casi garantizado ya un diputado más, el del sustituto de Gómez de la Serna. Pero quizás alguien en su partido, o en los otros, haga caso a la máxima que tantas veces repite Herrera: en las listas tienen que ir los mejores.

Visto lo ocurrido desde diciembre con los elegidos en la provincia de León caben pocas dudas. Ni están ni se les espera. Las pruebas son evidentes. Alguno ni cogió el acta y a la mayoría no se les ha vuelto a ver ni a oír.

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Si por San Juan nos tocar reflexionar quizás el menú cambie porque la cocina tendrá que reabrirse. Las cábalas que se hacen a nivel nacional sobre cómo cambiarán las cosas parecen estériles. Los únicos precedentes de elecciones precipitadas han enviado al barranco a los catalanistas de CiU o más cerca a los asturianistas de Cascos. Los mayores detractores de la repetición del 26 de junio son los que están dentro. Y la duda es quien afinará mejor hasta entonces... Si Iglesias no rompe esta partitura.