Con la corchea a otra parte
Todas las polémicas se dividen en: a/ los hechos; b/ los hechos medio llenos o los medio vacíos; y c/el Pisuerga pasa por Valladolid. Para cumplir primero con el punto a me fui a conocer por dentro las instalaciones donde Junta y Ayuntamiento creen que puede ser trasladado el conservatorio. Si tuve que subir escaleras, ¿por qué los detractores dicen que se instalará en bajos? ¿Si no está en el estadio Reino de León, sino en un anexo, porque temen que los niños vayan a recibir clase encima de las porterías? Además, música y fútbol comparten no pocos valores, como el tesón y la disciplina. Me parecieron muchos metros cuadrados, pero no soy un experto. ¿4,3 millones de euros bastan para adecuarlos? Lo ignoro, pero sí barrunto que se construirán pocos edificios públicos de nueva planta, mientras los haya disponibles vacíos. Respecto al punto b, resulta evidente que hay distintas lecturas de la partitura. Pero también la peatonalización de la calle Ancha despertó recelos iniciales y con el paso del tiempo ha quedado demostrado que fue acertada. Me faltan líneas para tantos matices.
Creo que las partes discrepan y, a la vez, coinciden en lo esencial: en que la música sirve para construir un mundo mejor. Luego, en el punto c, impera aquello de Groucho: «Sea lo que sea, me opongo». Él lo hacía para que su desconocimiento no llamara la atención.
Cierto, hoy por hoy, la zona resulta desangelada. Algunas personas que pululan por los alrededores no son de las que los niños invitan a sus cumples. A esto el urbanismo puede aportar soluciones, mediante la conversión de espacios devaluados en gratas atmósferas. No es utópico, se hace a diario.
Ciudadanos retiró ayer su apoyo al proyecto y puede quedar paralizado. El alcalde no es un Herodes del pentagrama. Antonio Silván ha actuado con gran generosidad en un problema que no es suyo. Sancho Panza sentenciaría: «El que tiene la plata, pone la música». Pero aquí no se trata de imponer, sino de convencer. Ojalá se llegue al consenso, pues cada uno tiene sus razones. ¿Con la música a otra parte? No, a todas. Esos niños y jóvenes, como sus profesores, son parte esencial de nuestra esperanza.