EDITORIAL: Más allá de treinta buenas intenciones
La visita de Antonio Silván a su homólogo de Valladolid, Óscar Puente, devolución de la de éste después de que durante más de treinta años los alcaldes de una y otra no se encontrasen, no fue protocolaria sino una cita en la que se sentaron las bases para la colaboración entre ambas ciudades. El final de este desencuentro histórico se plasmó en un documento de 30 puntos que permitirá a ambas no sólo mirarse a la cara, sino trabajar de manera conjunta en temas tan importantes como la exigencia al Gobierno de que se ejecute la A-60. Sería frustrante que tanta expectativa se quedase en una mera declaración de intenciones y sólo se visualizase lo meramente folclórico en un desfile de pendones. Que también debe hacerse.