Diario de León
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AL TRASLUZ EDUARDO AGUIRRE
León

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E l consejero de Educación, Fernando Rey, ha descartado ubicar el Conservatorio en el edificio anexo al estadio Reino de León. Alegrémonos, si es para bien. En toda polémica ayuda tener un bueno, un feo y un malo; pero fuera de la pantalla los guiones no suelen ser tan obvios, pues el mundo real se expresa en matices. El problema no está aquí en dilucidar quién es el bueno o el feo, pues para gustos los colores. Pero, ¿y el malo? No le veo, si entendemos por tal a quien hace las maldades. ¿Es el malo el consejero de Educación? No puede serlo un señor que llega con 4,3 millones de euros para adaptar un edificio, anexo a una de las mejores muestras de arquitectura contemporánea que tiene la ciudad. ¿Es el malo Antonio Silván, cuya institución hubiese cedido generosamente un gran espacio? No. ¿Lo es Majo por reclamar un espacio que pertenece a su institución y que necesita para otros usos? Tampoco. ¿El profesorado? Quia. ¿El alumnado? Ni hablar. El tripartito a lo Sergio Leone se nos queda cojo de Lee Van Cleef. Pues a escoger: tenemos tres buenos o, si se prefiere, tres feos (dicho sea esto último con los debidos respetos) Falta el malo, porque no lo hay. «Estoy abierto a que las fuerzas políticas, sociales y educativas de esta ciudad me indiquen un buen espacio para tener un gran conservatorio», recalcó ayer Rey.

Llevamos meses viendo cómo hay quienes, en la política nacional, hablan de tender la mano pero, a la vez, atizan guantazos verbales a esos mismos a los que dicen tendérsela. Así no hay manera. Para entenderse sobre el Conservatorio hay que pedirle a Manolo que deje un ratín su bombo y coja el xilófono, que favorece más el diálogo.

Un edificio con inconvenientes y ajeno a la docencia puede ser convertido en un gran Conservatorio, con la partida adecuada para su transformación «revolucionaria», del interior y el entorno. Pero en política no se debe ir contra del deseo de los afectados. Además, eso de los espacios «apropiados» es más que relativo. ¿Tener cerca el despacho de Mossack Fonseca es garantía de zona respetable? Una vez dejado el bombo en casa, podrán todos escucharse mejor. En esta polémica no hay malo, todo lo más algún duro de oído. ¡Viva la música y quienes la aman!

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