TRIBUNA
Siembra guerras y cosecharás refugiados

E n marzo se celebró el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. La pregunta que nos tenemos que hacer es cómo podemos celebrar este día cuando la Unión Europea, de la que formamos parte, escribe su página más negra poniendo precio a los derechos humanos. El «pacto de la vergüenza» de la UE con Turquía haciendo de este país un muro de Europa, es calificado por la eurodiputada de Izquierda Unida, Marina Albiol, como fascismo puro y duro. Las oenegés lo tachan de «golpe histórico» contra los Derechos Humanos.
Este pacto lo han firmado los líderes de la UE que han llegado en vuelos exclusivos, se han alojado en suites de lujo y se han desplazado en limusinas oficiales, adoptando la decisión final de usar los refugiados como moneda de cambio. Mientras, 20.000 sirios siguen en el campo de refugiados de Idomeni en Grecia, en una situación descrita como «peor que la Primera Guerra Mundial». Violación del principio de no-devolución, uso de gas lacrimógeno por parte de las fuerzas de seguridad, hacinamiento forzoso, identificación mediante números escritos en sus brazos, deportaciones masivas en trenes… La lista es larga y cada día un poco más atroz.
Este plan, camuflado con el maquillaje más ‘políticamente correcto’ que han podido encontrar, responde a la creciente ola de xenofobia y de extrema derecha que está siendo alentada por las políticas neocoloniales del viejo continente, con el mensaje institucional y mediático de que estamos amenazados por una corriente de refugiados que desborda nuestra capacidad de acogida es una mentira demagógica y muy peligrosa. Una visión etnocéntrica y miope. No se trata de una crisis de refugiados, sino de una crisis del proyecto político de la UE, como explica el profesor Javier de Lucas.
Es un acuerdo que incumple claramente la legalidad internacional y pone en riesgo la vida de millones de personas. Esos son las razones que han llevado a IU a estudiar medidas legales contra Mariano Rajoy y el Consejo Europeo, como responsables de la vulneración de los derechos humanos y las muertes que se van a producir, trabajando con un equipo de juristas para que aquellos que lo han firmado respondan ante los tribunales de justicia internacionales.
A cambio de 6.000 millones de euros y del acuerdo tácito para que la UE continúe haciendo la vista gorda ante la masacre del pueblo kurdo o la represión y la falta de libertades en Turquía, conseguimos deshacernos de migrantes y refugiados, como si las obligaciones internacionales pudieran comprarse y venderse, como si los países ricos estuvieran exentos de cumplir los tratados internacionales a cambio de unos millones de euros.
El resultado es que la UE está condenando en la práctica a las personas que huyen del hambre, de dictaduras o de la guerra a sobrevivir en un agujero negro por el que serán devueltas a Turquía, y no se sabe qué será de ellas una vez estén en territorio turco, en campos en condiciones inhumanas, deportadas a otros países o devueltas a las bombas y al hambre. Lo que considere el régimen de Ankara porque la Unión Europea paga la factura y Turquía hace el trabajo sucio.
De esta forma vemos como día tras día las fronteras de la UE se han convertido en agujeros negros de la justicia y la legalidad donde de manera constante se violan los Derechos Humanos. Pero ni una sola vez hemos escuchado a un político europeo hablar de responsabilidad por los desastres que han causado la crisis de refugiados. Ya sea por las guerras, la violencia civil o la destrucción económica, parece haber una absoluta falta de voluntad para conectar la terrible guerra en Siria —en la que Estados occidentales como Gran Bretaña, Francia y EEUU, así como Rusia, están bombardeando el país— con el desplazamiento de millones de personas. Y también la demostración de una amnesia histórica colectiva al olvidar cómo los sistemas coloniales y neocoloniales han provocado el saqueo y la destrucción en Oriente Medio y África del Norte.
La situación ya no es sostenible y es hora de poner fin a los muros y alambradas que Europa continúa levantando ante la desesperación de millones de personas. Es hora de cambiar esta lógica eurofascista y poner en marcha todos los mecanismos para facilitar la protección de aquellas personas que huyen de las guerras, de la violencia, del hambre y de la desesperación.
Como proclaman Pallasos en Rebeldía, colectivo artístico-solidario internacional que ha ido a Idomeni, en su Manifiesto en Favor de la Libertad de Movimiento, alzamos la voz en favor del carácter legítimo del nomadismo y de las migraciones humanas, derechos fundamentales como forma de supervivencia de los seres humanos y presentes desde los albores de la Humanidad; nos rebelamos ante las racistas políticas migratorias y ante las abusivas y discriminatorias políticas macro-económicas que generan guerras, hambre y genocidio económico-social en favor del capitalismo y en contra del Sur de nuestro Planeta; ponemos de manifiesto la responsabilidad directa de la UE en esta crisis, a quien acusamos de generar esta situación de desequilibrio territorial al anteponer sus intereses económicos a la igualdad social.
Por último, apelan a la empatía y a la humanidad de todas las sociedades y colectivos, para que nos unamos más allá de nuestros orígenes, culturas y colores y apoyemos la legítima necesidad de movilidad de los refugiados que huyen de conflictos bélicos y miserias que el capitalismo ha provocado, en búsqueda de esperanza y un futuro mejor para sus familias.