Diario de León
Publicado por
AL TRASLUZ EDUARDO AGUIRRE
León

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P edro Sánchez contó el otro día una gracia sin gracia. A otros y a otras también nos ocurre. Fue en un acto con motivo del Día de la Rosa, en Mérida. Dijo: «Rajoy e Iglesias ya son pareja de hecho». Por golpes mucho mejores el gran Chiquito de la Calzada ha tenido que darse a la fuga. Una gracia sin gracia es como una gaseosa sin gas. Como una de Chuck Norris sin mamporros. Peor aún, como mitin sin olas. Pues sepan ustedes que esto del chiste malo no ha hecho nada más que comenzar. Si a estas alturas estamos ya así, qué será el día antes de la jornada de reflexión. Ante tal desatino, lo más socorrido para el político es culpar al asesor, justificarse en que lo soltó por no hacerle un feo, que es un chico joven que está empezando. Cuando le escuché en el informativo creí haberle entendido mal. ¿Rajoy e Iglesias pareja de hecho? Cupido no podría clavarles flecha alguna; ni por activa, ni por pasiva. Con ellos, pinchaba en hueso. No podrían serlo ni aunque fuesen los dos únicos humanos vivos tras una invasión alienígena. Vamos, que prefieren extinguirse. Ya puestos, veo más a Sánchez compartiendo apartamento con Iglesias; aunque no por flechazo sino por aquello de por el interés te quiero, Andrés. Y durarían hasta la segunda discusión por el mando de la tele. No confundamos gracia con desparrame. Está bien echarle un poco de surrealismo a la política, pero en su punto de picante.

En el humor electoral la verdad ha de seguir siendo la verdad, aunque sea expresada en registro socarrón. Si tan necesario era animar el acto mucho mejor haberles contado aquel tan bueno de se encuentran Rajoy e Iglesias en un ascensor...

La chispa, que es recurso legítimo en la oratoria política, ha de salir espontánea, se le haya ocurrido al candidato o a sus asesores. Poseer sentido del humor es virtud, pero también se puede votar a los serios, incluso a los sosos. Se trata de gestionar el país, no el Club de la Comedia. El político da mejor en cuanto más él mismo es, cuando resulta creíble en sus intervenciones. Ahora bien, gracias sin gracia, eso no. «Rajoy e Iglesias, son ya pareja de hecho». Ahí queda eso. Aunque... ¿quién puede reír sabiendo que las elecciones nos costarán 120 millones de euros?

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