Diario de León
Publicado por
FRANCAMENTE JUAN CARLOS FRANCO
León

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No podía ser otro que el entrenador portugués quien soltara aquello de que «Si no tienes perro para ir a cazar y tienes un gato, pues vas con él». Una sentencia que, cogida al primer bote, no dejaba en muy buen lugar al delantero centro del equipo, pero que, como todo en la vida, tras rascar ligeramente la superficie, dejaba bien a las claras la profunda carga psicológica que escondía la afirmación. Desde entonces, el gato se ha convertido en imprescindible y el ‘por qué, por qué, por qué’, tal vez que haya que preguntárselo al ex de ese club.

Un entrenador que, paradojas de la vida, está disponible. Es cierto que baraja ofertas para la próxima temporada y que se irá ‘a un sitio que me quieren’, pero a corto plazo está más libre que el gorrión al que le cantaba Enrique Guzmán. Y que conste que no lo propongo para el banquillo blanquiazul en el que ya no está el gallego doble de Pazos, y en el que parece que tiraremos hasta el final con gente de la casa y el primo de Pucelo, jubilado de la capital de la comunidad autónoma por el zorrillo Pepe.

Estaba pensando en darle un mejor encaje en alguna de las formaciones que concurrirán a la revalida de las elecciones, ahora que se ha abierto el mercado de fichajes. No le iría mal, visto lo visto, por ejemplo, a los socialistas bercianos que han dicho basta a eso de que les den ‘gato por liebre’. Y es que ya lo dice hasta Alejandro Sanz que no es lo mismo ser (del Bierzo) que estar (en una agrupación de la comarca), con lo que el secretario federal de Cultura de los socialistas lo debería tener claro.

Seguro que Mou les enseñaba como se salvan algo más que los muebles en esa noble disciplina de la caza mayor con gato atraillado, y más ahora que el coto de caza ha menguado. En lo primero que debería emplearse a fondo el portugués es en hacerles discernir al enemigo —aunque para eso casi mejor llamar a Bilardo, que tiene muy claro quienes son los ‘coloraos’—. Después de eso ya podrían comenzar a pensar y hablar de metas —aquí casi también que se abonen a la disciplina cholista del ‘partido a partido’—. Una vez claros los conceptos y, sobre todo prietas las filas, podrían comenzar a hablar de metas....

¡¡¡Ufff!!! Vista la hoja de ruta, casi mejor que se queden con el gato.

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