Diario de León
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El mirador Fermín bocos
León

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A juzgar por los primeros compases de la nueva campaña electoral se diría que los estrategas del Partido Popular han conseguido colocar la pelota dónde querían: en el punto en el que pasan por encima del PSOE y al grito de «¡Qué viene Podemos¡», intentan acoquinar al personal para que vuelvan a votarles quienes ya lo hicieron el 20-D y también quienes en aquella votación se abstuvieron o votaron a Ciudadanos. Se ha dicho tantas veces que Podemos es una especie de Hulk, una criatura política que a semejanza de aquél personaje de cómic ha crecido gracias a las plataformas mediáticas servidas por empresarios afines al PP (Atresmedia y Mediaset) que hoy en día es un hecho que pocos cuestionan. Fue un apuesta arriesgada de uno de los think tank conservadores. Una operación ideada para dar aire mediático a un competidor situado a la izquierda del PSOE. El Estado Mayor del PP se muestra relajado. Cree haber superado el vado sin visión en el que les sumergió Mariano Rajoy al declinar la invitación del Rey para formar Gobierno y expande entre sus terminales mediáticas el mensaje de que ha sido la lucidez de Rajoy la que ha evitado un gobierno del Frente Popular. Obvio sería recordar que tal pacto entre partidos de izquierdas (PSOE, Podemos, IU, etcétera) no llegó a cuajar porque Pedro Sánchez (no Rajoy), rechazó la envenenada invitación de Pablo Iglesias Turrión para formar un gobierno de coalición en el que los chicos de Podemos «solo» pretendían copar algunas de las palancas del poder: desde la vicepresidencia a Interior, pasando por Defensa, Economía o el CNI.

Puesto que en política lo que parece es, el PP arranca la campaña colocando un relato en el que al dejar atrás al PSOE busca su antagonista en Podemos. En el primer video de campaña grabado en La Moncloa, Rajoy alertaba contra este movimiento al que se refería como: «El disolvente de todo lo bueno que tenemos: nuestra unidad, nuestra democracia constitucional y nuestro progreso económico». Ahora a quien atacan es al mecano político que han ayudado a crecer confiando que estimularía lo que los sociólogos llaman el voto del miedo. Confían en poder recuperar a los tres millones y medio de votantes que les dieron la espalda vista la abultada lista de casos de corrupción en los que aparecen imputados relacionados con el PP. Habrá que ver si cuela.

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