Diario de León

Publicado por
Joaquín cuevas aller escritor
León

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E l actual Estado de las Autonomías lleva irremediablemente el mismo camino que el anterior estado autonómico creado en la Edad Media. El año 1126 Alfonso VII es ungido rey de León. Alfonso VII fue el rey más poderoso de todos los reyes cristianos de la Edad Media. El 26 de mayo de 1135 Alfonso VII fue coronado emperador de España en la Catedral de Santa María de León. En ese acto, el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, el rey Zafadota de Zaragoza y los condes y duques franceses de Gascuña y Provenza se declararon vasallos del emperador. El territorio del Reino de León, convertido en España, fue el mayor de toda la Edad Media, llegando desde el río Ródano (Francia) hasta Finisterre. Su poderío fue inmenso como lo demuestra la toma de Almería, el puerto ibérico musulmán más importante, que tomó sin despeinarse.

Alfonso VII tenía capacidad y fuerzas para haber terminado la Reconquista, algo que pudo y debió hacer. Sin embargo, aconsejado por un ambicioso gurú, realizó la descabellada idea de crear un ‘estado de las autonomías’. Lo primero que hizo fue abandonar Almería y olvidarse de los territorios declarados vasallos. Luego le concedió la autonomía a Portugal. Con el resto del territorio del reino creó tres autonomías: León, Castilla y Toledo. Las consecuencias fueron trágicas: Portugal se independizó, una independencia que aún hoy perdura. Castilla y Toledo también se independizaron. El Reino de León, el más poderoso de la Edad Media, que se había convertido en España quedó destrozado. Retrasó el fin de la Reconquista en más de tres siglos. Desde Alfonso II, rey de Oviedo (siglo IX), hasta el propio Alfonso VII los reyes de Oviedo y de León llevaban implícito el título de rey de España y con ese nombre firmaban los documentos.

A la muerte de Alfonso VII, con la formación de las ‘autonomías’, el nombre de España desapareció de la Historia. La llegada de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, logró la reunificación de los diversos reinos, desaparecieron las autonomías y volvió a aparecer la palabra España. A la muerte de Alfonso VII, ¿qué quedó de aquel glorioso Reino de León, reconquistador de más de media España? Quedó un reino con menos de la mitad del territorio que había recibido de su madre, la reina doña Urraca.

La creación del actual Estado de las Autonomías lleva el mismo camino que la creada por Alfonso VII. La política de Alfonso VII consiguió la desintegración del Reino de León y la desaparición del nombre de España. Esta nueva política lleva irremediablemente el mismo camino: la desintegración de España.

Las consecuencias de la creación de las autonomías son: el separatismo, la corrupción y el gasto público. La Constitución contiene el germen de la destrucción de España, un germen resumido en una sola palabra: nacionalidad, sinónimo de nación. Varias regiones españolas tienen el deseo de separarse de España a cualquier precio. El propio sistema autonómico es el que ha creado y permitido la corrupción y el gasto público. La ingente cantidad de asesores políticos ha multiplicado por cuatro el número de asalariados del Estado desde 1978. La actual deuda del Estado es más de 200 veces el presupuesto global del Estado del año 1976, una ruina.

El Estado de las Autonomías no cree en España, es más, la quiere destruir. Algunos partidos políticos ni siquiera creen en España. Si analizamos las actuaciones de los partidos encontramos lo siguiente: el Partido Socialista no sabe qué hacer con España, lo único que desea es lograr el poder y mantenerse en él. El Partido Popular ya no existe, lo que queda es un desierto ideológico y sus dirigentes, que parecen pollos sin cabeza, una especie de comando secuestrado por Mariano Rajoy.

De los nuevos partidos se puede decir lo siguiente: Ciudadanos lleva en su programa, entre otras cosas, la desaparición de las diputaciones provinciales y la entrega de sus competencias a las autonomías, es decir, más poder autonómico, más corrupción. Las diputaciones pueden y deben ser reformadas hasta mantener el tamaño apropiado a sus funciones que deben consistir en actuar como ayuntamientos del mundo rural.

La ideología de Podemos se basa en el odio a todo aquel que no piense como ellos. El odio es la antítesis de la propia naturaleza humana. Su primera meta es destruir las raíces cristianas de España. El odio sólo genera muerte y esclavitud, baste recordar las palabras dichas por una dirigente de Podemos a unos cristianos que estaban oyendo misa «arderéis como en el 36». Se olvida esa dirigente que su ideología comunista está manchada con la sangre de cien millones de muertos sólo en la Unión Soviética y en China, el mayor genocidio de la historia.

Sólo veo un partido político que lucha claramente por la desaparición de las autonomías, un partido a quien le están cerrando las puertas de la comunicación para que no sea conocido; se llama VOX, un partido que se declara abiertamente de derechas con todos los respetos hacia los partidos auténticamente democráticos

Las autonomías han deteriorado la convivencia de los españoles y destruido el Estado de Derecho. En algunas autonomías el Estado ya no existe: se queman banderas de España, se queman libros de la Constitución, se pita al himno nacional, se pita abiertamente al jefe del Estado y la Justicia no ha hecho nada. Algunos jueces llaman a esos actos libertad de expresión. Los españoles llevamos 40 años en manos de políticos incapaces de gobernar en beneficio de todos

Los políticos aún pueden hacer algo peor que desintegrar España. Algunos partidos, caso PSOE, Podemos y Ciudadanos están dispuestos a cambiar la Constitución para que Cataluña y el País Vasco se encuentren cómodos en España. Sólo hay una manera de que ambas regiones se encuentren cómodas en España: convertir al resto de España en una colonia de sus regiones. Algunos dirigentes políticos aceptarían cualquier propuesta separatista con el fin de conseguir el poder. Ya han hecho una prueba con la región leonesa en la Comunidad de Castilla y… con total éxito (esto es otro tema para un nuevo artículo) ¿Qué queda de aquella España unida y gloriosa descubridora y civilizadora de medio mundo? Pues eso: corrupción, gasto público y separatismo.

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