Feria del libro
V uelve, como siempre, la Feria del Libro, que este año es un evento que casi no lo hay, y no por las dificultades organizativas corrientes de una actividad que tiene que coordinar muchos entendimientos y voluntades, sino por otros motivos. Digamos que hubo algunas fuerzas que tensaron la cuerda y en algún momento estuvo en un tris de irse todo al garete. A ver si para el futuro se trabaja en la busca una fecha propia para la feria, que no coincida con otras de más fuste, se amplía al menos en una semana y se dota de un presupuesto municipal de cierta categoría, como en otras ciudades bien próximas. Ahora convive la nómina de escritores en activo más prestigiosa de la comunidad con la fiesta de los libros más menesterosa y pasiva de las capitales autonómicas.
Por suerte, en lo que importa, la creación literaria leonesa no desfallece ni muestra síntomas de falta de ideas. Entre las novedades, el lector podrá adquirir volúmenes de contrastada calidad y seguro aprovechamiento de autores que quizá no están entre los que todos tenemos en mente. Me refiero —y recomiendo—, por ejemplo, al diario en claroscuro Ciudad de sombra de Avelino Fierro, al thriller vanguardista y parisino Una mujer en Pigalle de Carlos Suárez, al volumen de relatos de cuero Polvo en la frontera de Elías Gorostiaga, al libro de poemas, desgraciadamente póstumo, de José Antonio Iglesias: De un viento que viene de Avalon . También al poemario de uno de nuestros poetas más secretos, quizá por vivir en la lejana Andalucía, Reloj de melancólicos , del facundino José Luna Borge.
En este libro de edición limitada, impreso por la editorial sevillana Los Papeles del Sitio, el íntimo diarista y el curtido poeta van de la mano para aunar en un mismo latido canción y vida, dando la nota más alta de entre las suyas y también una de las más puras entre la poesía española actual que puede degustarse ahora mismo. El encuentro entre verdad y belleza se produce en los versos de Luna Borge con una naturalidad que parece sencilla solamente porque es fruto de una enorme decantación literaria, humana y temporal. Si lo ven, no duden en adquirirlo: es poesía de muy alto voltaje. Y hecha por uno de los nuestros.