Mapas y ruidos
L a Universidad de León revisará el Mapa del Ruido de la capital según el convenio con el Ayuntamiento, cuya Junta de Gobierno lo aprobó el viernes. Nada que objetar a que se realice, pero creo que Poridad no debería quedarse sólo con esto. Firmar un convenio y que la Universidad nos diga de una forma científica qué lugares de la capital sufren mayor contaminación acústica está bien, pero no es suficiente. Y no lo es, porque todos sabemos que esa contaminación que se mide es fundamentalmente del tráfico, en lugares en los que abunda y con unas horas punta, por lo que realmente no creo que haya que temer que las conclusiones del mapa sean terribles. Pero eso no quiere decir que León sea una ciudad con escasa contaminación acústica, ni mucho menos. Y eso es algo que los vecinos sabemos porque lo sufrimos, especialmente en verano, con las ventanas abiertas. Lo sufrimos porque cada vez son más las noches en que es imposible conciliar el sueño porque llegan ecos (muchas veces son tan fuertes que la música parece estar en el piso de abajo) de verbenas y fiestas que proliferan por barrios y lugares del alfoz. El viento se encarga de llevar los decibelios muy lejos dedonde se originan, pero la realidad es que casi llega la madrugada cuando se hace el silencio.
Y qué decir de las terrazas, que proporcionan buenos dividendos municipales, pero son otra fuente de insomnio de los vecinos con una cerca.
Lo que ya me parece increíble es que hayan tenido que pasar cinco años y presentarse nada menos que 185 denuncias de los vecinos contra un establecimiento de moda que incumple sistemáticamente el horario de cierre para que se clausure el lugar por siete semanas. Vamos, es como si se le hubiera preguntado al dueño cuando le viene bien el cierre para que haga una reforma... Y mientras, los vecinos padeciendo ruidos y molestias y denunciando reclacitrantemente, sin esperanza de que esas 184 protestas anteriores sirvieran para algo.
Por eso desde aquí me atrevo a preguntar a quien corresponda si lo del mapa del ruido que revisará la Universidad ¿va a servir para algo más que para contarnos la escasa contaminación acústica que sufre la ciudad y que nos quedemos tan tranquilos, o se van a hacer más clausuras de locales y más multas ejecutivas a quien de verdad produce contaminación acústica?