OPINIÓN
EDITORIAL: Feve logra salvar una visita bastante desalentadora del presidente de Adif
La acumulación de asuntos pendientes en el campo ferroviario generó importantes expectativas al conocerse que acudía en persona el presidente de Adif a León. Pero el balance es bastante pobre, porque apenas dejó nuevos anuncios de plazos para que la obra de Feve llegue a concluirse algún día.
Gonzalo Ferre anunció la inmediata reanudación del proyecto para que la histórica línea de vía estrecha retorne a la estación de la avenida Padre Isla. Un nuevo plazo de otros diez meses y un compromiso sobre que las máquinas retornarán a las obras en menos de diez días sería una excelente noticia si no llegase cargada de un velo de incertidumbre porque se acumulan ya hasta tres incumplimientos manifiestos de anuncios previos.
La situación de precariedad en la que viven sumidos los barrios de San Mamés y Mariano Andrés desde hace cinco años es inaceptable. Pero todavía es más injustificable que los usuarios de la línea ferroviaria lleven tanto tiempo sufriendo una precariedad, que incluye el trasbordo en autobuses desde la zona de la Asunción, y que ha generado una merma drástica en los viajeros que aprovechan la vía que comunica las principales localidades del norte de la provincia.
Las quejas son totalmente lógicas e incluso la incredulidad porque en un periodo preelectoral se vuelvan a realizar compromisos sobre los que sin duda la sociedad leonesa estará especialemente vigilante tras los varapalos acumulados.
Y si ésta fue la cara de la visita de Ferré a León sin duda la cruz llega desde otro proyecto que parece no tener fin. La variante de Pajares está sumida en otra paralización, también muy reiterada, y en este caso ni siquiera hay plazos después de que fracasasen los anunciados por la ministra de Fomento, Ana Pastor. La acumulación de problemas mantiene sumido en una situación caótica un proyecto que se anunció como puntero en lo tecnológico pero que se ha visto inmerso en una serie complicaciones a las que literalmente a día de hoy nadie ha sido capaz de dar respuesta.
Los problemas con el agua han dejado uno de los túneles —en el que se invirtieron varios millones de euros— en una situación de abandono total mientras en el otro, la inestabilidad de un talud en la zona de Campomanes, zanja cualquier esperanza de que se abra al tráfico ferroviario en los próximos meses.
Pero parece que los gastos de dinero público sin éxito también tienen otro frente abierto en León. No hace tanto tiempo se inició la obra del llamado CRC, centro de control del tráfico ferroviario, que se ideó junto a la estación como elemento clave en el entramado de vías de AVE del noroeste de España. El proyecto se inició en año electoral (2011) con doble cita local y nacional, y fue a lo largo de la pasada legislatura —con el PP en el Gobierno— cuando se construyó un edificio que ahora quedará como otro símbolo de la mala gestión cuando no se cumple lo programado o se planifica desde lo político.