EDITORIAL: Un plan de ayuda a las cuencas con efectos positivos
Con el Gobierno en funciones y las elecciones a la vista, el Consejo de Ministros dio el visto bueno a la convocatoria para lo que queda de año de ayudas destinadas a proyectos empresariales generadores de empleo que promuevan el desarrollo alternativo de las zonas mineras. Tendrán una cuantía máxima de 40 millones de euros y serán de carácter plurianual, desde 2017 a 2020. Las bases reguladoras establecen como exigencia una inversión mínima de 100.000 euros para que sean subvencionables y además que todos los proyectos objeto de ayudas, que serán a fondo perdido, deberán generar al menos tres puestos de trabajo, debiendo mantenerse el empleo durante un período mínimo de tres años.
La convocatoria de estas ayudas, que se realiza anualmente y está incluida en el Marco de Actuación para la Minería del Carbón y las Comarcas Mineras hasta 2018, tiene como objetivo la aprobación de medidas de reactivación en las comarcas mineras, apoyando proyectos empresariales que desarrollen actividades económicas alternativas a la minería del carbón y generen puestos de trabajo. Los precedentes, y el estado de las cuencas así lo revela, demuestran que no siempre han sido correctamente aprovechas, o al menos no de la manera más eficaz. Porque estas ayudas sólo tienen sentido si realmente producen un impacto positivo en el desarrollo de la economía y el empleo de las cuencas mineras y, en definitiva, si favorecen el cumplimiento de los objetivos de cohesión económica, social y territorial para los que fueron ideadas. Y eso es lo que tienen que vigilar estrechamente las administraciones, porque es su responsabilidad, como también es su obligación facilitar y agilizar el desarrollo de todos los proyectos que se acojan a esta convocatoria y que son vitales para las cuencas.