Diario de León

EDITORIAL: Solución sensata y sencilla para el cierre de la Vasco

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El Colegio Oficial de Geólogos exige a las administraciones públicas y a la Hullera Vasco Leonesa una «solución sensata» para el cierre del Pozo Aurelio. Es sabido que la empresa, en concurso de acreedores, no puede acceder a las subvenciones liberadas por la UE para acometer el cierre definitivo de la mina por sus deudas con Hacienda y la Seguridad Social. Se trata, como se ha advertido reiteradamente desde este periódico, de un problema de urgente solución por los peligros —inundaciones incontroladas, gases, etcétera— que conlleva la actual situación y un trabajo que deberán realizar los mismos mineros que extraían el carbón de un pozo que conocen muy bien, que serán despedidos el día 31 y que de esa manera tendrían empleo durante dos o tres años.

Sin embargo, el cierre de una mina no es un proceso sencillo ni rápido, porque habrán de retirarse todos los materiales útiles instalados durante años —cables, bombas, motores, maquinaria diversa, tuberías, vagones, raíles, etcétera— y extraer los productos potencialmente contaminantes antes de su sellado, que podría resolverse inundando las galerías, una solución económica que además permitiría preservar la estructura gracias a la presión hidrostática, e incluso reabrir la explotación, aunque ese proceso podría prolongarse entre cinco y diez años.

Sin embargo, y pese a toda esa complejidad, el verdadero problema está en la quietud de las administraciones, que ya resolvieron un problema similar cuando hace años se ejecutó el cierre ordenado de la explotación asturiana de La Camocha tras eximir a la propietaria del pago de sus deudas a Hacienda y la Seguridad Social y desbloqueando el acceso a las subvenciones que permitieron hacerlo. No hay razones para que en este caso no ocurra lo mismo, salvo el empecinamiento del Ministerio de Industria, que el lunes 4 julio volvió a prometer a la Junta una solución inmediata, en concreto en el transcurso de esa semana, y diez días después seguimos en las mismas. Y sin expectativas de que, al menos una vez, cumpla con su palabra.

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