Diario de León

Consejo Comarcal del Bierzo: 25 años y mucho camino por andar

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El Bierzo celebró ayer de manera oficial el vigésimo quinto aniversario de su reconocimiento como entidad administrativa en el marco territorial de Castilla y León. Aunque esos 25 años de su condición de comarca, la única reconocida como tal en la comunidad autónoma, se cumplieron el pasado 14 de marzo, en la fecha de ayer coincidían el cumplimiento de un año de la constitución del actual pleno y la oportunidad de reconocer a Cristóbal Halffter como Hijo Adoptivo del Bierzo con el sencillo y muy preciso aval de «haber encumbrado a esta tierra a la élite del arte y de la cultura».

Pero las luces de la conmemoración de un cuarto de siglo del «hecho diferencial» reconocido por las Cortes autonómicas en el año 1991 no deben ni pueden ocultar la dura pelea y los reveses del pasado hasta llegar a este momento, la realidad actual y las justas aspiraciones de futuro de esta singular entidad administrativa considerada como tal en Castilla y León.

Sobre las 25 velas de la tarta apagadas el día 14 de marzo, en ese caso de manera manifiesta, y sobre los brillos de la celebración de ayer, aunque sólo fuese planeando sobre la mente de los asistentes y en general de todos los bercianos, sopla todavía la inquietud, la constante reivindicación —alentada sobre todo por la disconformidad con las modificaciones introducidas en la ley en 2010— y la aspiración de dar más amplio contenido a una institución que sólo tendrá pleno sentido si finalmente consigue atribuciones reales más allá de esa quincena de servicios, fundamentalmente de carácter social, que presta actualmente. Esa ha sido —es— la lucha de los siete presidentes de la institución a lo largo de este tiempo.

Pero eso es pasado, evidentemente, porque lo que habrá de ser el Consejo Comarcal en el futuro vendrá determinado sobre todo por la solución final al escenario que se plantea con la reordenación territorial de Castilla y León a partir de la creación de las Unidades Basicas de Ordenación y Servicios y el encaje que la comarca tenga dentro de esa nueva ley. Ese es ahora el caballo de batalla, porque frente al planteamiento de la Junta de dividir la comarca en siete unidades básicas, la exigencia del gobierno comarcal es que todo el Bierzo sea una única unidad. La solución habrá de adoptarse desde la sensatez y el diálogo para evitar, como se denuncia, tener lo peor del mundo municipal y del supramunicipal. Desde ese escenario y con competencias más amplias, el tercer soporte vital tiene que ser el de una financiación justa y suficiente que permita garantizar una correcta prestación de los servicios también a los municipios del medio rural y en general a los ciudadanos, satisfacer las reclamaciones de los bercianos y, en definitiva, mejorar su calidad de vida, que debe ser la aspiración más noble de cualquier administración, por pequeña que sea, y de quienes desde ella ejercen la responsabilidad de la acción pública.

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