Diario de León
Publicado por
El RINCÓN MANUEL ALCÁNTARA
León

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N ada ha influido en nuestras vidas más que aquellos maestros de escuela que nos enseñaron que la i era la del puntito. De eso partió todo, ya que los tres enemigos del alma siguen siendo la crueldad, la ignorancia y la miseria. Que nadie se pregunte a dónde vamos a parar, porque no vamos a parar nunca. Ahora Turquía, que anda aportando pruebas contra Fethulla Gülen, ha puesto en marcha un plan para depurar a más de 15.000 maestros, después de exterminar a militares y a jueces. Como sigan así, se quedan sin enemigos. Las aguas del Bósforo andan tan revueltas que no sabemos si algún día aclararán, pero eso de cargarse a 15.000 maestros es la mejor manera de decretar la orfandad de millones de niños. Que nos lo pregunten a nosotros, que fuimos tan inocentes que creímos que del cielo bajan los dones, cuando lo que estaban cayendo eran obuses de diferentes calibres. Los de ahora se llaman ‘brexit’ y afectan a toda Europa y a su hipotético crecimiento, pero tienen entre nosotros sus peculiariedades, ya que el patio de nuestra casa es muy particular. Incluso Cristóbal Montoro advierte a las autonomías de que hay que reducir el déficit en unos cuatro mil millones más si no hay Presupuestos. Que sea lo que Dios quiera, ya que tiene que llegar a un acuerdo con Alá, y al parecer ellos no se llevan muy bien entre las nubes. Este mes de julio, que sigue siendo cuando entra el calor, la calor y los calores, que es la trinidad geométrica del verano, parece que los políticos han llegado a algo semejante a un acuerdo. Todos temen unas nuevas elecciones mientras más cerca están de ellas.

Nadie sabe si la gente está contenta o es contenta. Da alegría andar por las calles. Hemos pasado de hablar del ‘corralito’ a consumir gambas a la plancha. A todos nos gusta divertirnos y de la panza sale la danza. Quizá seamos unos insensatos, pero la sensatez es una «joroba de cordura». Hemos descubierto que sin Gobierno se vive aproximadamente igual que con Gobierno. Y a Mariano Rajoy le gusta gobernar.

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