TRIBUNA
Filosofía, política y viceversa

M i ego me tiene secuestrado siempre, pero ya veo que no es contagioso. A lo largo de mi muerte, a la vida no la tengo miedo, he intentado ser solo mente, pero jamás he podido dejar de pensar sin reservas; en uno o dos momentos concretos (a la mayoría de la gente les pasa igual, cierto?), con lo que he colegido, que esa maravillosa mente mía, me ha estado utilizando, siendo su esclavo de forma inconsciente. Algo me hace despertar y noto una cierta, digamos, liberación. En mas de una ocasión, me he sorprendido sonriendo a esa voz que suena en mi cabeza, como quien sonrie a las travesuras de una niño, ¿pero que significa esto? me pregunto, y se me ilumina la bombilla, dándome cuenta que he dejado de tomarme en serio el contenido de mi mente, y que mi sentido de identidad ya no depende de ella. Puedo discernir lo malo de lo peor, sin más instrumentos; y me digo, lo bueno no existe, (dejar aparcadas las críticas para otro rato) ya que lo rodeamos de matices introyectivos y a más inri, les damos giros a nuestro arbitrio y como lapas nos agarramos a ellos, pretendiendo querer trasmitir a nuestros idénticos, eso, nuestras carencias, sin escuchar sus criterios. Sistematizando el presente artículo: ¿Te dice algo Pablo Iglesias? mucho? ¿El pequeño Nicolás?, ¿algo? ¿Tao Te King?, ¿has oido hablar de él? ¿Conoces a Miguel Ángel Castro Merino? no? ¿Son o no figuras mediáticas?
En fin, tal vez porque a lo largo de nuestra vida, hemos oido su nombre o cándidamente, lo oiremos y los «acapararemos» para incremento personal de nuestro ego; y de que nos sirve? acaso, o sin él, tener una palabra para todo y resolver fácticamente los problemas de las vidas de otros, mientras que la nuestra se infecta día a día, al alimentar ese ego mencionado de forma compulsiva. Los siglos y siglos de historia nada cambiaron con la llegada del mesías; es ello la atención que necesitamos, en convencimiento de otro tal, ¿que fuera el verdadero? No y no, jamás. La sociedad del futuro ulterior y extremo, es muy probable que la comporten los adiptos al marqueting, fútbol, oscar, televisión, publicidad... y yo que sé. Si la gente quisiera cambiar el sistema y estuviera preparada para ello ya lo habría hecho hace siglos sin la necesidad de entes mesiánicos, ¿cierto? Aquí es donde todo se pifia en base fundamentalmente, de la ingenuidad y la prepotencia, dos conceptos antagónicos y a la vez anacrónicos y que no pegan ni con engrudo.
La licenciosa ingenuidad de algunos les aboca a pensar que su ideología pudiera salvar generaciones presentes y posteriores, pero el sistema es muy parejo a las ciencias naturales, fagocitarse unos a otros para poder sobrevivir (los organismos heterótrofos). El vivir correctamente, ya no es solo una demanda ética, social o religiosa. Ergo afirmo, e inclusive refrendo por primera vez en la historia, que la supervivencia física de la especie humana, depende de un cambio drástico del corazón, si y si... La sociedad que habitamos se dedica principalmente, a la adquisición de propiedades, obtener ganancias, tener más y más; no existe el ser, como modo de vida, por ello dicho, casi todos consideramos el modo de tener, como el más natural de coexistencia, es más, como el único proceder aceptable de vida. Siento aborrecimiento a lo dicho, por ser yo mismo, uno más de los practicantes del tener. (Toda una biblioteca de Erich F. fundamenta estas cortas lineas: «Yo soy... lo que tengo y lo que consumo»; porque así mismo, el consumir alivia la angustia y su actitud inherente, es el devorar a todo el mundo). ¡Qué gran certeza manifiesta!
Enlazando con este inciso y picoteando en el panfleto publicado por Miguel Ángel Castro Merino contra la filosofía de Pablo Iglesias y compañía; abundando en lo ya referido anteriormente, caso alguno de sus gérmenes; y considero: tenemos a la muerte tan cerca, que nadie debe temer a la vida (capítulo IX). Cierto, muy cierto. De la misma forma que la inteligencia es imposible de cuestionar (mi ejemplo: un campo sembrado de trigo, sus espigas son multidisciplinares y no existe la vulgaridad al no ser todas iguales o jamás se podría coexistir). En razón a ello, unos pocos se llevarán el ascua a su sardina, ¿y el resto? ¿Serán las espigas lacónicas, sucintas, escuetas? La certeza de la pérdida, acogidos a lo material, el tener y multitud de Ej. posibles, argumento demostrable y demostrado por Miguel Ángel, aunque no hacía falta. La corrupción en todos los sentidos y formas. No obstante, una observación estimable hacia tí: decía el maestro aleman Eckhart (1260-1327) que no debemos considerar nuestros conocimientos como una posesión, que nos ofrece seguridad y un sentimiento de identidad, no debemos estar llenos de ellos, ni aferrarnos a estos o codiciarlos, contituyéndose en un dogma que nos esclaviza (el tener) por ello ruego a Dios, que me libre de dios. Y ahora si, te copio unas líneas importantes, para filosofar sobre ellas: «Es recomendable que cuando alguien hable del brazo incorruptible de Santa Teresa de Ávila, se lo piense dos veces antes». Entenderemos por tanto, la sutileza de la corrupcion, la facilidad que presenta de cara a la totalidad sufriente y la dificultad de mantener el agua metida en un cesto. Hasta la virtud aristotélica de la prudencia sucumbiría ante estas posibilidades aludidas en las que nos hallamos y de las que jamás saldremos. Tiempo (milenios) al tiempo, esto si es un dogma. Motivación: filosofía sencilla de Miguel Ángel Castro Merino. Inspiración: miguel Ángel Castro Merino con su sencilla filosofía. Propósito final: el cambio general del tener al rer, a fe mía espectacular, aunque convengo que imposible. Se hará lo que se pueda, como siempre.