Xenofobia peligrosa
T oda xenofobia es negativa y rechazable, pero, además, la que intentan crear en Occidente los terroristas del Daesh es muy peligrosa porque pretende enfrentar a cristianos y musulmanes. Después de los últimos atentados, sobre todo el de Niza con 84 personas arrolladas por un camión, los ánimos se han excerbado hasta el punto de que cualquier acto violento con víctimas mortales como el de Múnich causado por un perturbado mental, se adjudica al terrorismo yihadista. En Alemania se han registrado varios ataques islamistas en la región de Baviera que han provocado enorme preocupación porque los autores eran un refugiado afgano y otro sirio que pretendía un ataque en un festival de música. Entre la ciudadanía europea se extiende el temor a asistir a eventos multitudinarios y el rechazo a los refugiados y a los musulmanes. El aumento del respaldo de los partidos de extrema derecha se extiende más allá de Alemania a Francia, Holanda, Dinamarca y a los países del Este de Europa. Es muy preocupante que el terrorismo consiga provocar un rechazo a los refugiados en el conjunto de los europeos, aunque hay que diferenciar el recelo a los inmigrantes que pueden convertirse en competidores laborales por un salario menor y un horario interminable. Es el problema habitual de los movimientos migratorios que en esta ocasión son observados con mucho recelo en una Europa cristiana que no sabe asumir la llegada de un gran número de refugiados musulmanes, gran parte de ellos, jóvenes. Estos europeos deben tener toda la información porque las primeras víctimas de los terroristas son los propios musulmanes que sufren a diario los atentados del Daesh en Bagdad, en Kabul, en Damasco, en Libia y allí donde puedan desestabilizar para intentar alcanzar el poder. Los ataques terroristas en diversas partes del mundo se producen cuando el Daesh pierde terreno en Irak y Siria, su situación financiera para pagar a sus mercenarios atraviesa graves problemas y muchos seguidores empiezan a abandonar sus puestos. Sin embargo, los cabecillas siguen manejando a los incautos que han captado y que buscan la manera de atacar en Europa y causar el mayor daño posible por lo que es imprescindible incrementar los recursos para la lucha policial. Más presupuesto para incrementar las plantillas de las unidades antiterroristas con, entre otros, traductores e informáticos, mejorar sus sueldos, más medios técnicos y una fluida cooperación internacional, sobre todo de información e inteligencia.