Veranos de cultura en León
La robusta actividad cultural invernal de León, de carácter esencialmente urbanita, tiene su contrapunto estival en las numerosas iniciativas que se organizan a lo largo y ancho de nuestra provincia, sumando recitales, exposiciones de larga duración, representaciones teatrales o incluso museos que abren sus puertas precisamente en los meses de verano. No es mi intención hacer una enumeración exhaustiva de todas ellas, pues a su debido tiempo tendrán su reflejo en las páginas de cultura de este periódico, pero ahora mismo me viene a la memoria una que he tenido la gozosa oportunidad de conocer recientemente, me refiero a la Fundación Ángela Merayo, que ubicada en la casona Arriola de Santibáñez de Porma, ha transformado el antiguo preseminario del pueblo en un auténtico espacio de interacción artística, dando cita tanto a exposiciones memorables como la de “Telas al viento” (protagonizada por más de ochenta pintores extranjeros y españoles) o a los Encuentros de Poetas Astur-Leoneses, que con tanto mimo ha venido organizando el escritor Antonio Merayo. Y hay que agregar que sin ningún apoyo institucional, como suele ser propio en estos lares, que puestos a ignorar la cultura con mayúsculas, ni siquiera aportan la señalización del lugar (inexistente) o el arreglo de la pista infame que conduce a la sede de la Fundación.
Sobre la secular ausencia de colaboración de las autoridades públicas habría mucho que hablar, pero esto es una expresión fehaciente de lo que suele suceder en nuestra tierra: la mayoría de los proyectos (pensemos, por ejemplo, en Camparredonda) salen a la luz solo gracias al tesón, los recursos y la dedicación de un puñado de particulares.
Este viernes se pondrá en marcha en el antiguo Palacio de Riolago (hoy Casa del Parque de Babia y Luna) la II Edición del Encuentro de las Letras de Babia y Luna, que también es fruto del esfuerzo de personas concretas, como Silvia Aller, interesadas en perseguir un objetivo doble y luminoso: expandir la cultura de la zona más allá de sus fronteras e invitar a creadores de fuera (este año, el escritor Alberto Rodríguez Torices) a compartir su obra en un lugar acogedor e inolvidable.
En León existe una oferta amplia y versátil que se extiende desde la ribera a la montaña, desde Tierra de Campos al Bierzo y que, lejos de agotarse, crece fértilmente año tras año. Casi se podría hablar de un itinerario, o más propiamente, de un mapa cultural que se pega al geográfico como una segunda piel. Se pregunta uno, ahora que se habla tanto del turismo de calidad, si no debería promocionarse y rentabilizarse con más ahínco desde nuestras instituciones, pero ese, como siempre, suele ser un anhelo poco menos que utópico.