Diario de León

TRIBUNA

Y también la directora general de Tráfico

Publicado por
José María Prieto Serra escritor y experto en márketing
León

Creado:

Actualizado:

E s como si alguien hubiera dado el pistoletazo de salida. Como si alguien hubiera gritado «maricón el último». Pero, ¿qué está ocurriendo en nuestra sociedad en los últimos tiempos? Ya digo, sálvese el que pueda. ¿Y esta es la sociedad que los políticos, sobre todo ellos, dicen que es una sociedad adulta y que actúa coherentemente? No me haga reír, por favor.

Pues la directora general de Tráfico, se ha pasado de velocidad y el radar la ha cazado. Falta hacerle la prueba del alcohol, pero mal vamos. Ya sé que, desde ahora, para este caso, todo debe ser «supuestamente» pero, por favor, es que salimos de Málaga y entramos en Malagón. Por supuesto, que la tal directora general, señora Seguí, no es culpable de nada. Todo, dice ella, es una conspiración nada menos que política para involucrar a su marido y a ella misma.

O sea, que ella, tras ser investigada por financiar tres proyectos a dedo para favorecer a su marido, según ha publicado elmundo.es dice que es una operación para desestabilizar a su cónyuge. Esta señora, Marta Seguí, debe pensar que somos tontos. Podemos pasarnos algún control, como metafóricamente ha hecho ella ahora, donde la velocidad, nos parecía demasiado baja y nos han cazado pero tontos no somos. Todo lo contrario.

No ha tardado ni un segundo el ministro del Interior en funciones en aceptar esa dimisión. Y que conste que hay cosas que por mor del protocolo hay que hacerlas. Por ejemplo, agradecer, por parte del ministro el trabajo desarrollado por la directora general. Pero, ¿cómo que agradecer? Agradecer qué. Eso es contradictorio. Si ha hecho su trabajo bien, no tiene por que dimitir y si lo ha hecho mal, como se está dando a entender, entonces no hay agradecimiento de ningún tipo. Es que la política, ya se sabe. Todos quieren salvarse y eso aunque el protocolo lo apoye, el ciudadano, que no es tonto, no lo traga.

Son insaciables. Estamos pasando un momento más que delicado en nuestro país. Pues da lo mismo, aquí se mete la mano en la caja con una facilidad, supuestamente digo, que llama poderosamente la atención. Pero no se preocupen, no pasará nada.

Reza el dicho gitano: «Póngame donde haya, que de coger ya me encargo yo». Y así vamos. Ya está bien hombre. Por mucho directora general que se sea, eso no es supuestamente, debe pagar sus culpas y no escudarse en lo de siempre. Siempre hay una conspiración que se estaba preparando hace tiempo y ahora ha llegado y nos deja a todos sorprendidos. Mientras los políticos de arriba, los bien colocados, están que no encuentran la forma de pactar, que ya me dirá usted si lo entiende, los de más abajo, digamos con rango de director deneral, y por ahí, no se cortan un pelo y van consiguiendo lo que quieren. Hasta que te cazan, como es el caso que nos ocupa. Y, entonces vienen las lamentaciones. Porque la culpa la tendremos usted y yo, pero ellos, desde luego, ni hablar. Faltaría más.

No terminamos por mucho que nos empeñemos. Vienen los de la antigua Convergencia, tienen una reunión con la vicepresidenta del Gobierno en funciones y el Gobierno central a pagar, que es su obligación. Se marchan los de la antigua Convergencia y cuando llegan a su destino, proclaman que lo recibido, algo así como mil seiscientos millones de euros, pues que es poco. Querían más.

Y detrás de todo esto, está España, aquel país maravilloso donde se remaba más o menos en la misma dirección y se conseguían cosas importantes. No hacemos mal lo de la economía, no señor. Por mucho que nos empeñemos en tirar piedras sobre nuestro tejado. Lo hacemos bien y Europa lo reconoce. Es que, dentro, tenemos fieras, me lo aceptarán y dominar eso es muy difícil. Me remito a la enorme tardanza que estamos soportando porque los listos, ellos, no se ponen de acuerdo en algo que sea bueno para los españoles y no para ellos.

¿Qué nos espera? ¿Que se pongan de acuerdo? ¿Que pacten?

Son incapaces. Y mientras tanto, las leyes esperando, las reformas esperando, la Seguridad Social, esperando, la formación de nuevo gobierno, esperando. Y como ellos no tienen la culpa, ¿quién la tendrá? ¿A que nos toca pagar el pato otra vez a los tontos, a nosotros? Por favor, que termine esta situación cuanto antes. Eso debe primar en los hombres y mujeres que tienen esa responsabilidad. En caso contrario nos iremos al pozo. Supuestamente, claro.

tracking