¿Tan difícil resulta llegar al consenso?
Los escarceos negociadores permiten valorar la flexibilidad de los partidos a la hora de ceder en sus programas originarios a cambio de apoyos. En concreto, el PP ha efectuado ya sustanciosas ofertas a sus teóricos antagonistas, Ciudadanos y PSOE; la última de ellas, la aquiescencia a la mitad de los 250 puntos programáticos que ambos partidos pactaron tras el 20-D en su intento de investir al socialista Pedro Sánchez . Cuando hay interés se aceptan las tesis ajenas con rapidez, sin empacho ni miramientos. Las preguntas son obvias: ¿tan intercambiables son los programas de los partidos? Y si realmente hay tantas coincidencias, ¿de dónde proviene la dificultad de lograr consensos? Y otras más: ¿no será que en el fondo los partidos están dispuestos a prácticamente cualquier claudicación ideológica con tal de conseguir el poder? Porque es inocultable la sensación de que lo que cuenta no es la cuestión realmente trascendente de hacia dónde hay que dirigir al pueblo sino la mucho más prosaica de quién llevará las riendas.