EDITORIAL: La obligación de hacer justicia con las víctimas de ETA
Con una alerta notable en materia terrorista en España existe una deuda pendiente que no debería dejarse en el olvido. Durante más de medio siglo fueron miles las personas que se convirtieron en víctimas de ETA. En octubre se cumplirá un lustro del anuncio del fin de la violencia. Y hay demasiadas heridas aún abiertas porque la propia banda terrorista ni se ha disuelto ni ha entregado las armas.
La provincia ha sido castigada duramente por el terrorismo etarra. Fueron varios los fallecidos y los heridos, y la banda de asesinos incluso actúa en varias ocasiones dentro del territorio provincial. Un balance sobre tanto dolor estéril permite percibir que los efectos de aquellas barbaridades siguen muy vivos. Y es que en la mitad de los casos de leoneses fallecidos a manos del terrorismo etarra no se han podido cerrar las causas judiciales para concretar las autorías.
La sociedad española tiene una deuda permanente con las víctimas del terrorismo y sin duda una de las mejores fórmulas de homenaje es conseguir que sientan que la Justicia las tiene presentes. Durante años los distintos frentes policiales y judiciales han actuado de manera muy notable para conseguir frenar a los etarras. Pero se hace imprescindible que esa labor no caíga en el olvido y que se apure cada pista y cada rastro para intentar llevar ante los tribunales a los autores de todos los delitos, especialmente de los crímenes. La Justicia no puede saber de cálculos políticos. La indolencia supondría volver a convertir de nuevo en víctimas a los inocentes.