Diario de León
Publicado por
LA GAVETA CÉSAR GAVELA
León

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S e están dando los primeros pasos para hacer realidad el Archivo de la Memoria Popular del Bierzo, excelente iniciativa de la concejalía de Cultura de Ponferrada en colaboración con el Instituto de Estudios Bercianos. Recuperación de un emotivo mundo que fue verdad, y que aún está oculto aunque pronto dejará de estarlo. Para hacerse presencia, memoria y luz. Para que tengamos un instrumento colectivo con el que avanzar con más firmeza por el presente y el porvenir.

Tal vez hay un común denominador entre quienes creen en la vida ultraterrena y quienes no, entre quienes se tienen por progresistas y quienes se tienen por conservadores. Entre los que han tenido suerte y los que la han tenido mucho menos. Ese punto de unión es una idea: la que indica que hemos venido a este mundo a expresarnos. Una verdad crucial y sencilla a un tiempo. Que consiste en pasar por la vida con bondad, honradez y memoria. Y con muchos otros valores entre los que debemos resaltar el respeto a los mayores, a su tiempo, a sus ilusiones, a sus empeños, a su dolor. Todo eso que también podríamos llamar, un tanto enfáticamente, la religión de los antepasados. La querencia por las raíces, aunque ya sean raíces de viento, de imprecisión y silencio.

Hay un Bierzo que permanece en el subsuelo. Una comarca que es la suma de familias, personas, ilusiones, reveses, anhelos, alegrías, amarguras, logros y sombras. La comarca de los campesinos, los mineros, los maestros de escuela, los pequeños comerciantes, los pastores, los artesanos, los clérigos o los mesoneros. Un Bierzo de padres y abuelos, de remotos parientes que se fueron muy lejos, o que murieron en extrañas circunstancias. Un Bierzo de poetas a los que nadie hizo caso, de narradores modestos, de dramaturgos que jamás estrenaron una obra. Un Bierzo de prósperos vendedores, de deportistas pioneros, de animosos magos que iban por los colegios, de músicos callejeros y de editores de minúsculos periódicos en el último tercio del siglo XIX y el primero del siglo XX. Un Bierzo de pobladores románticos o ambiciosos, de fotógrafos esparcidos por villas y pueblos, que dejaron un tesoro de imágenes de celebraciones y comercios, de banquetes y fiestas, de entierros y trabajos, de calles y camiones, de trenes y campos, de guerras y paces, de castillos y aldeas.

Todo ese mundo es infinito, imposible de ser ofrecido en su totalidad. Algo que, por otra parte, es innecesario. Pero se puede lograr una aproximación intensa y sugerente. Espigando el caudal de imágenes, cartas, documentos y tantos otros materiales que, sin duda, muchos bercianos llevarán a ese archivo en ciernes. Para construir entre todos, una historia de emoción y valor, de fuerza y memoria. Un relato que nos una, desde la fecunda diversidad. Una sorprendente novela de la sangre, un catálogo de miradas que nunca han de morir del todo.

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