La reina de los bandidos
Había pensado cerrar estas hojas veraniegas basadas en la idea de que la realidad supera la ficción en algunas noticias curiosas que conservo sobre relaciones paternofiliales. Pero vistas en su conjunto, me parecieron excesivamente dramáticas y dolorosas. Ya hay suficientes con las que abren los telediarios.
Por eso, y aunque esta no se aleje mucho del tono, he preferido traer a su consideración a un personaje que se convirtió en un momento en su país en una especie de leyenda. Las leyendas tienen siempre una vertiente puramente humana. Es curioso observar cómo el mundo nos ofrece el perfil de miles y miles de personajes de novela que por ser tan reales hasta nos parecen mentira. Tal es el caso de la india Phoulan Devi, cuya historia airearon los medios de comunicación en mayo de 1996. La que yo manejo tiene fecha muy concreta, día 12, y está servida por la agencia AFP, con motivo de su entrada en política como diputada en el Parlamente de su país. «Fuera de la ley —leemos— y acusada de 23 asesinatos, analfabeta y héroe en las pantallas cinematográficas, la «reina de los bandidos» será diputada en el nuevo Parlamento de la India. Devi logró su escaño por la circunscripción de Mirzapur, en el estado de Uttar-Pradesh y se lo ganó a un candidato del BJP».
Nacida en una familia de casta muy baja, Devi es considerada una heroína entre las gentes de las castas más desfavorecidas, al haberse enfrentado a los «opresores» de las castas más altas. Casada a los once años con un hombre que le triplicaba la edad, huyó y se unió a una banda de forajidos que sembraba el terror en la accidentada región de Chambal. Algunos años más tarde su amante, forajido igualmente, fue asesinado por otro bandido de una banda rival, que la redujo en su fortín, donde fue sometida a malos tratos y múltiples violaciones.
El tiempo la puso al frente de su propia banda. Dio muerte entonces a veintidós personas de castas altas. Este episodio la hizo célebre. Así son las cosas. Apareció dos años más tarde a la cabeza de un centenar de hombres y su imagen recorrió la India como un reguero de pólvora. Liberada después de once años en la cárcel, volvió a casarse a los treinta años y fundó una organización en defensa de los «oprimidos» antes de entrar en política. Irónicamente, su adversario, Virender Singh, era un thakur, un rico terrateniente amigo de dos de su larga veintena de víctimas.
Sigue el rodaje de la película, aunque desconocemos el final.