Diario de León
Publicado por
el mirador Antonio Papell
León

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H emos asistido a la gestación de un acuerdo de investidura —no de gobierno— entre el PP y Ciudadanos, guiado más por motivos de coyuntura —la necesidad imperiosa de formar un gobierno, que ha de basarse en la mayoría de centro-derecha que forman las dos organizaciones— que por verdaderas razones de afinidad, que es escasa en la práctica, aun cuando los fundamentos teóricos remotos, ideológicos, de PP y C’s sean semejantes.

Ciudadanos ha logrado una serie de concesiones que se han plasmado en el documento firmado. En cierta medida, el acuerdo consigna el precio que el PP ha debido pagar por los votos afirmativos de Ciudadanos a la investidura de Rajoy. Un precio que se abonará mediante concesiones heterogéneas, que van desde la revisión de la amnistía fiscal al establecimiento de un complemento salarial para las rentas más bajas. Con todo, el acuerdo no es en absoluto un pacto de gobierno, que Ciudadanos rechaza. Según parece, lo que pretendería el partido de Rivera es reproducir en el Estado el modelo de la Comunidad de Madrid, donde gobierna Cristina Cifuentes en minoría con el apoyo de C’s, formación que, además de controlar estrechamente al ejecutivo, formula y saca adelante sus propias propuestas sociales con el apoyo del PSOE y de Podemos.

Pero no está claro que este modelo pueda extrapolarse al Estado, ya que gobernar un país requiere un proyecto homogéneo. La consolidación fiscal que Rajoy, desde su llegada al gobierno a finales de 2011, ha encarrilado era inexorable pero se podía hacer de varias maneras. El Gobierno del PP la ha hecho recortando severamente el gasto lo que ha impedido prestar la debida atención a las capas menos favorecidas de la sociedad. Lo que el nuevo gobierno de coalición debería hacer ahora es fundir las sensibilidades del PP, de Ciudadanos y de quienes coadyuven a la gobernabilidad, si esta se logra.

Para llevar a cabo esta fusión, es un avance que el PP haya aceptado institucionalizar una ayuda a los salarios más bajos. Pero un pacto de gobierno no puede basarse solo en acuerdos sobre materias concretas. Las afinidades entre el PP y Ciudadanos permitirían probablemente la conversión del pacto de investidura en un pacto de gobierno, pero es más improbable que PP y el PSOE logren cualquier aproximación real. Porque aunque el modelo de desarrollo socioeconómico sea parecido, los órdenes de preferencia son radicalmente dispares. De ahí que, a falta de esta connivencia de fondo, cualquier hipotético pacto PP-PSOE debería ser ocasional y por tiempo limitado, y habría de centrarse en medidas muy concretas de modernización estructural del país, basadas en la explotación de los grandes consensos para hacer avanzar el marco político e institucional.

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