Diario de León

TRIBUNA

España está condenada a la ruina

Publicado por
JOAQUÍN CUEVAS ALLER ESCRITOR
León

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E n los últimos ocho meses hemos tenido dos elecciones generales en España, que no han servido para la formación de Gobierno. Es probable que los españoles tengamos que votar una tercera vez sin garantía alguna de conseguir tener Ejecutivo. Pero creo que el origen de los problemas de España es la creación de las autonomías que están consiguiendo que España camine irremediablemente a la ruina económica, a la ruina política y a la ruina territorial. Estos son algunos datos que lo confirman:

Al final de los años 70, había en España unos 750.000 asalariados que cobraban de los presupuestos generales del Estado. Los servicios sociales como sanidad y cultura funcionaban satisfactoriamente sin mayores quejas. Hoy la cifra global de asalariados del Estado se ha multiplicado por cuatro, superando los 3.000.000. ¿Hay algún motivo que justifique esta enorme subida de asalariados? Evidentemente sí, la creación de las autonomías. Se crearon, decían, para acercar la Administración a los ciudadanos y para mejorar los servicios. La realidad es muy otra, cada vez está más alejada de los ciudadanos y los servicios se han deteriorado notoriamente. Las autonomías han servido para crear miles de empresas públicas sin ninguna utilidad, han servido para colocar a familiares, amigos y compañeros de partido.

Sólo en Andalucía hay 230.000 asalariados autonómicos y en Cataluña otros 216.000. En 2011 el número de asalariados de las comunidades era de 1.852.000, según datos del INE. El importe de las nóminas de los empleados públicos asciende a 120.000 millones de euros al año. Hasta el año 2007, el importe de dichas nóminas ascendía al 70% de los ingresos globales del Estado. Desde 2008 a 2011 las nóminas ascendieron al 90% A partir de 2012, gracias al aumento brutal de los impuestos, las nóminas volvieron nuevamente al 70% de los ingresos del Estado. Una empresa privada con el 70% de gastos de personal es inviable.

España camina hacia la ruina política. A nadie se le escapa el problema que genera la pérdida de nuestra milenaria tradición cristiana, base de la civilización española y europea. Si España no tiene Gobierno, se debe a que los grandes partidos no se preocupan de los problemas de los ciudadanos, sino del bien de su partido y de su jefe. Los partidos ya no tienen líder, tienen jefe. La diferencia es notable; al líder se le sigue por ideología, al jefe se le obedece por interés.

Mariano Rajoy ha hecho la siguiente declaración como candidato a la Presidencia del Gobierno de España: «yo o el caos». El PP tiene 700.000 afiliados según datos del propio partido ¿no hay nadie en el partido con acreditada capacidad para ejercer el cargo de presidente? Sus palabras son un insulto a los afiliados del PP, que siempre tuvo entre sus filas personas muy preparadas, son pura soberbia y le desacreditan para ejercer el cargo de presidente del Gobierno.

España camina hacia la ruina territorial. Desde la creación de las autonomías, todos los gobiernos de España han dado toda clase de facilidades a los partidos separatistas para hacer lo que quieran, cuando es bien sabido que lo que quieren es destruir la nación española. Todos se han olvidado del juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución.

Ya no hay Estado en Cataluña. Baste el siguiente ejemplo: en Cataluña existen dos lenguas cooficiales: el español y el catalán. Sin embargo, la realidad es otra, la lengua oficial es una: el catalán. Es imposible ver carteles en español en los edificios públicos, en el metro, en hospitales en hoteles, etc. Todo está escrito únicamente en catalán. Ningún Gobierno de España ha hecho nada para evitar esta persecución de la lengua española en Cataluña.

España camina hacia la ruina económica. La deuda pública, el déficit y la tasa de paro son una clara demostración de la irresponsabilidad presupuestaria de los políticos. Su solución es una de las tareas más urgentes que debe resolver el Gobierno para superar la crisis y garantizar el futuro económico de España. La deuda del Estado sube año tras año y supera ya el billón de euros, más del 100% del PIB según el Banco de España. La deuda pública es el camino directo para llegar a la quiebra económica del Estado. Esta deuda es la más alta de los últimos cien años. El pago de los intereses de la deuda es una pesada carga que impide un mayor presupuesto para mejorar los servicios básicos e impone una mayor carga fiscal a los ciudadanos y daña la creación de empleo.

El gasto público que causan las autonomías va en detrimento de los servicios sociales más necesarios. Basten dos ejemplos reales. En la década de los ochenta, empecé a tener problemas con la vista. Al solicitar una visita al oftalmólogo, nunca tuve más de un mes de espera. El mes de mayo del año pasado solicité una visita al oftalmólogo; me dieron para mayo de este año: un año de espera.

Mariano Rajoy pide un Gobierno rápido para aprobar los presupuestos del Estado y poder subir las pensiones. El año pasado subieron las pensiones un 0,25%; a mí me reportó una subida anual de 30 euros. Al hacer la declaración de la renta, me devolvían dinero, ahora tuve que pagar. La diferencia ascendió a 900 euros a favor de Hacienda. Mi caso es uno más entre millones de jubilados. Sr. Rajoy, no suba las pensiones, déjelas como están, no las toque. Los jubilados decimos «virgencita, que me quede como estaba.

Las Autonomías están causando grandes diferencias entre las provincias. Por ejemplo, la provincia de León tiene el 30% más jubilados que la provincia de Valladolid. Pues bien, Valladolid tiene 300 médicos más que León. Los grandes partidos políticos conocen los problemas que están causando las Autonomías, sin embrago, en sus programas, no incluyen solución alguna. Con los partidos pequeños pasa lo mismo, excepto uno, se llama VOX, que lleva en su programa la desaparición de las Autonomías. Alguien dirá que se han hecho muchas autovías, trenes ave, hospitales, etc. y es cierto, pero todo está pagado con créditos que hay que devolver con intereses. Creo que hasta las copas, los pinchos y las fiestas de los gobernantes se han pagado con créditos que aún se deben.

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