Alto el fuego en Siria
E s muy atrevido escribir sobre una nueva tregua en Siria. Sobre todo, porque hay grupos terroristas que ya han anunciado que no la van a respetar y provocarán con ataques y atentados a los enemigos buscando que la respuesta violenta recupere una situación de caos y sufrimiento que es donde se mueven a sus anchas.
El Ejército sirio ya advertido que responderá con toda su fuerza a cualquier ataque. Los principales actores de esta guerra que dura 5 años y medio, con más de 250.000 muertos, 6 millones de personas desplazadas internamente en Siria y más de 5 millones de refugiados en el exterior, incluidos los kurdos, han secundado el acuerdo alcanzado por Estados Unidos y Rusia. Si bien el régimen del presidente Al Assad ha aceptado la tregua, las declaraciones del propio Al Asad en su visita a la localidad de Daraya, mezquita incluida, una zona arrebatada por el Ejército sirio a los rebeldes hace apenas 10 días, han levantado todas las suspicacias.
Al Asad ha afirmado su determinación de recuperar todas las regiones sirias en manos de los terroristas (los opositores para el resto del mundo) y a restablecer la seguridad. Y si alguien tenía alguna duda de que sus palabras tenían un tinte propagandístico, ha sentenciado que las Fuerzas Armada sirias proseguirán su trabajo, al margen de circunstancias internas o externas. El presidente sirio no parece fiarse de una decisión de tregua que puede facilitar tiempo y opciones a la oposición para rearmarse y reorganizarse después de las últimas derrotas sufridas a manos de las tropas oficiales. Rusia siempre ha respaldado al dictador y su entorno porque garantizaba el mantenimiento de sus intereses en Siria: base naval de Tartus, única salida rusa al Mediterráneo, base aérea de Lakatia, venta de armas y petróleo y liquidar sobre el terreno a los cerca de 3.000 chechenos enrolados con los terroristas del Daesh y evitar que vuelvan.
El acuerdo entre Estados Unidos y Rusia podría significar que los intereses rusos se respetarían en un futuro en Siria pero sin el presidente Al Asad. Hay que recordar que recuperar la atmósfera de confianza y terminar con la guerra fría entre Washington y Moscú depende de la situación en Ucrania, origen de las desavenencias.
Entre tanto, miles y miles de sirios esperan que la tregua permita la entrada de la ayuda humanitaria que tanto necesitan y poder celebrar su Fiesta del Sacrifico con una pizca de dignidad.