Diario de León
Publicado por
AL TRASLUZ EDUARDO AGUIRRE
León

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B rad y Angelina se han separado. Desde que rompieron Ortega y Gasset ninguna ruptura había provocado tanto titular. Y eso que nuestra actualidad política es un batiburrillo de separaciones. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón ya no paran de discutir por el mando. «¿De la tele?». De ese y del partido. Pablo quiere ver Juego de tronos y Errajón es más de Walking dead . Diferencias irreconciliables. ¡Con lo fácil que sería jugárselo a los chinos, como hace la casta! La relación de Pedro Sánchez con los barones del partido tampoco parece tener mucho futuro, más allá del puntual «por el interés te quiero, Andrés». Un amigo se caso con la más guapa de su pueblo y luego iba por la calle gritando «¡quiero una del montón!». El adiós tiene lista de espera. Los separatistas catalanes nos piden el rosario de nuestra madre y quieren quedarse también con todo lo demás. Y los vascos, están ahí, amagando con su agur, con más prudencia, por ahora. En esto de los partidos no hay amor que cien años dure, y así no hay manera de celebrar bodas de oro. Sin embargo, uno no es un pesimista sobre la naturaleza humana, ni siquiera sobre la de los políticos. Son las personas concretas quienes salvan las situaciones, las que dan con la solución a los problemas. «Las personas y los personos», me precisará mi amiga feminista. Vale, eso.

Detecto al ciudadano «harto ya de estar harto/ ya me cansé», que cantaba Serrat. Está por ver cuáles serán las consecuencias electorales y sociales de este hartazgo. La apatía prolongada no es buena para la democracia. Y uno empieza a escuchar a cada vez más ciudadanos el cansino lema de Homer Simpson: «¡Me aburro!». Mal asunto. Días atrás oí en un bar a un jubilado proferir ante las noticias de un informativo, sobre posibles pactos de gobierno: «¡Se repiten más que el ajo!».

Hay algunas separaciones más en ciernes. Y también, falsos arrumacos. En cambio, el Dúo Dinámico celebrará en León sus cinco décadas juntos e incombustibles. «Resistiré/ para seguir viviendo/ Soportaré/ los golpes y jamás me rendiré». Menos mal que se nos casa Kiko Rivera, el único español que puede emular al gran Tom Jones y cantar Sex bomb en la ducha, sin que suene presuntuosillo. Un virtuoso del hola y adiós.

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