La asignatura aún pendiente con el empleo doméstico
La Organización Internacional del Trabajo estableció en 2010 un convenio para intentar homologar las condiciones de los empleados del hogar con las del resto de los trabajadores. El reto es complicado porque la distancia previa era demasiado grave. Pero al menos este posicionamiento de la OIT sirvió para poner de manifiesto a nivel planetario que existía una asignatura pendiente en el mundo del trabajo que de manera generalizada permanecía oculta en lo que en realidad es el día a día de las sociedades de todo índole.
En el Día del Trabajo Decente se da a conocer que en la provincia de León hay unas 8.000 personas que son empleados de hogar. Y ni siquiera se llega al 50% en el nivel de regularización y contratación según la legalidad. El dato pone de manifiesto un problema que lleva a los sindicatos a poner en marcha una campaña para que los ayuntamientos exijan la igualdad para este tipo de empleados.
El colectivo del empleo doméstico está integrado fundamentalmente por mujeres, muchas de ellas extranjeras, y la situación del sector es tan precaria que ni siquiera las que están dadas de alta en la Seguridad Social tienen derecho a cobrar prestaciones de desempleo o a que las indemnizaciones que les puedan corresponder dispongan del respaldo del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa). Pero más de la mitad de las personas del sector ni siquiera disponen de esa legalidad. La condena social se hace imprescindible para pedir decencia.