EDITORIAL: Gasto millonario estéril sin la unión León-La Robla
La Variante de Pajares absorbe a estas alturas la inversión de dinero público más importante de cuantas se han realizado en la provincia a lo largo de la historia y quizá en buena parte del noroeste de España. La suma de las ingentes cantidades que se han ido acumulando en este proyecto ferroviario se sitúan en el entorno de los 3.000 millones de euros. Y a estas alturas aún plantea dos problemas realmente graves y para los que no existen respuesta.
Por una parte la Variante de Pajares no cuenta con las necesarias soluciones técnicas para paliar las fugas de agua que afectan a sus túneles. De momento se barajan soluciones parciales que supondrían la apertura —en un plazo nunca concretado— de una de las vías. Sobre la otra ni siquiera se producen pronunciamientos de las autoridades.
Pero la nueva línea presenta otra carencia que ha permanecido en el olvido durante demasiado tiempo y que ahora se cae de las prioridades de inversión de la Unión Europea. La vía desde Madrid a León está útil. Y la variante está en obras. Pero en medio hay una isla de 21 kilómetros que se quedó atascada en la adjudicación de la redacción del proyecto. Ha pasado una década desde que en 2006 se inició el proceso. Ahora España, con los recortes que exige Bruselas, no tiene capacidad para realizar la inversión necesaria entre León y La Robla de manera autónoma. Y los criterios de gasto de fondos del llamado plan Juncker la dejan fuera, puesto que el dinero para estructuras de transporte se limita a los corredores prioritarios y la provincia no está incluida.