Diario de León
Publicado por
EL CORRO PEDRO VICENTE
León

Creado:

Actualizado:

M ientras los socialistas eligen entre horca o cuchillo —Rajoy o terceras elecciones— nos encaminamos hacia el final de octubre sin disponer de nuevos presupuestos ni en el Estado ni en las comunidades autónomas, instrumentos absolutamente imprescindibles para encarar un horizonte económico sobre el que vuelven a cernirse densos nubarrones.

Tras el sistemático incumplimiento de los objetivos de déficit fijados en los últimos años, el Gobierno de Mariano Rajoy ha agotado la paciencia de la Unión Europea que, so pena de aplicar sanciones que hasta ahora ha tenido a bien perdonarnos, ya ha impuesto al próximo ejecutivo la obligación de recortar en 5.000 millones el gasto público. Y mucho es de temer que una parte de ese recorte vuelva a recaer sobre el deteriorado Estado del Bienestar, condenado a seguir siendo el gran pagano de la crisis.

Como pronto, la Junta de Castilla y León no dispondrá de sus nuevos Presupuestos hasta el primer trimestre de 2016. Pero ya no es eso lo peor, sino que, confirmando el maltrecho estado de sus cuentas, ha adelantado a primeros de octubre —un mes antes de lo habitual— el cierre del presente ejercicio presupuestario, limitándose de aquí al uno de enero a atender el gasto corriente imprescindible, del que no forman parte los capítulos (transferencias de capital e inversiones) llamados a reactivar la economía.

El agujero financiero de la Comunidad autónoma empieza a ser sideral. La pasada semana la consejería de Economía emitió otros 290 millones del total de 1.042 que necesita para equilibrar sus cuentas de este año. Con ello dicha deuda se ha disparado ya por encima de los 11.000 millones (más del 20 por ciento del PIB). De la falta de liquidez de las arcas autonómicas da perfecta idea el hecho de que la Junta lleve ya seis meses consecutivos encabezando el ránking de morosidad de las comunidades autónomas.

Para su desgracia —pero, sobre todo, para la de los demás— la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, ha visto convertido en mera ilusión óptica el diagnóstico que hace un año le llevo a proclamar que «la crisis se había acabado». Nadie como ella, máxima responsable de cuadrar las cuentas de la Comunidad, conoce el alcance de dicho espejismo.

Mientras tanto, el pretendido pacto político para la reindustrialización de la Comunidad continúa atascado, siguen sin plantearse políticas activas que atajen la sangría de la despoblación y no se percibe el menor atisbo de que se piense repescar el Plan de Convergencia Interior llamado a corregir los crecientes desequilibrios territoriales internos.

Y en cuanto a los compromisos sobre el carbón y las comarcas mineras arrancados por el presidente de la Junta al ministro del ramo en funciones, aparte de no constituir ninguna panácea, los antecedentes invitan inevitablemente al escepticismo. Es lo mínimo después de tantos desengaños.

tracking