TRIBUNA
Días de Muertos en California
L os Días de Muertos, cuyo origen está en la cultura precolombina nahua del centro de México, a partir de 1970 y coincidiendo con una emigración masiva de Méjico hacia California, se fue consolidando como un acontecimiento socio-cultural y religioso de extraordinaria importancia para la comunidad chicana del sur de California. Los Nahua honraban a sus muertos ofreciéndoles comida y flores y visitándoles en los cementerios, y a los dioses de la muerte con altares y lámparas votivas.
El culto a los muertos del pueblo Nahua en realidad era un culto a los dioses de la muerte que servían de intermediarios entre los vivos y los difuntos. Si la muerte era producida por el fuego, entonces veneraban al dios del fuego para que acogiese al difunto, si era causada por una tormenta, entonces veneraban al dios de las tormentas y así sucesivamente, llegando a tener un panteón con distintos dioses para cada distinto tipo de muerte. Los Días de Muertos es una de las celebraciones más populares de los mejicanos y hoy es un ejemplo típico de sincretismo entre la teología católica y la cultura nahua.
Los muchos días de preparación de las celebraciones sirven para recordar a sus muertos y comunicarse con ellos en las largas jornadas de visita a los cementerios, pero también para socializar entre los vivos y últimamente para reivindicar su cultura y sus derechos como comunidad hispana. Con estas celebraciones parece que estarían tratando de encontrarse a sí mismos, volviendo a la sensibilidad y religiosidad nahua de sus mayores. Estas celebraciones anuales por espacio de ocho días dan sentido a su pasado, a su presente y les ayudan a enfrentar el futuro.
La celebración de los muertos en las calles, plazas o campus universitarios, tiene su origen en un programa llamado Self Help Graphics de Los Ángeles, CA, en el que un grupo de artistas hispanos se ofreció a preparar los «Días de Muertos» pintando calaveras, esqueletos, máscaras, túnicas y toda clase de objetos para tales celebraciones tanáticas.
A esta iniciativa se unieron otros muchos jóvenes, y con todo el material creado hicieron una procesión por la Plaza Olvera de Los Ángeles. En esos momentos estaba naciendo la fiesta de Días de Muertos Nahua, al margen de la celebración católica del día de difuntos.
Esta fiesta hoy se ha convertido en todos los Estados Unidos donde hay comunidades mejicanas en algo más que una fiesta religiosa en torno a la muerte y a los familiares difuntos. Hoy es considerada como una plataforma de reivindicación cultural, política y social. Con la invocación a la muerte y el recuerdo de sus muertos están pidiendo el respeto a su cultura y, sobre todo, el respeto a las personas en el trabajo, en la calle y en la sociedad en general.
Las pancartas que acompañan a sus procesiones suelen llevar los mismos eslóganes que exhiben en sus marchas por la legalización de los inmigrantes sin papeles o «espaldas mojadas» frente a los políticos de turno o en las manifestaciones masivas contra Donald Trump que han recorrido las avenidas de Los Ángeles en los últimos días. Los Días de Muertos para los chicanos es una celebración ancestral, sagrada y profana, que les llena de energía para resistir la aculturación contra su lengua, su religión y su raza. En las plazas, en las calles o en los campus universitarios, los chicanos, católicos o no, en la fiesta de días de muertos se encuentran con su espiritualidad indígena y con su pasado idealizado que hoy quieren recuperar.