Caravana Sánchez
Reconozco que me ganó cuando dijo aquello de «el lunes cojo mi coche» porque a continuación deslizó unos fugaces puntos suspensivos ante los que España entera quedó paralizada y en alerta, todos lo mismo que un pointer venteando el rastro de la perdiz. El guion de los políticos españoles suele ser tan encorsetado, medroso y soporífero que personalmente celebro cualquier salida de tono como me alborozo cuando los alegres guionistas de Juego de tronos deciden asesinar a un nuevo personaje.
¿Qué irá a decir ahora este hombre? ¿A dónde se irá con su coche? ¿De vuelta a casa, a meterse debajo de la cama? ¿A Babia, a los Cerros de Úbeda? ‘Cojo mi coche...’ ¿Y no volveis a verme el pelo, panda de desagradecidos? ¿Y me tiro por un barranco, que estoy muy loco? ¿Y me voy a pasar la ITV? Quien más, quien menos, jugó a intentar completar la frase en las escasas milésimas de segundo que duró la toma de aliento.
Lo que siguió después estuvo a la altura de la expectación creada. «...para recorrer todos los rincones de España y escuchar a los militantes y votantes de izquierdas». Las imágenes que acuden a la mente del televidente o del escuchante pueden ser cautivadoras: un Pedro Sánchez metiendo en el trolley las corbatas y las mudas, y sin olvidarse de comprar frutos secos y una botella de agua. Y cuidando la selección musical, claro. ¿Qué cedés llevará? (Le proponemos algunos temazos: Mala vida, de Mano Negra; Promesas que no valen nada, de Los Piratas; Cadillac solitario, de Loquillo; A este lado de la carretera, de Danza Invisible; Born to be Wild, de Steppenwolf...). Pero puedo llegar a verle como un viajante de comercio de los de antes, con sus muestras de tapizado en el maletín, durmiendo en frías pensiones; o como un cómico de la legua; o como un buhonero y su furgoneta atestada de marcas falsas; o como un zíngaro con la familia a cuestas, el organillo y hasta la cabra (también pensé yo que eso de «todos los rincones de España» puede ser quizá demasiado ambicioso, ¿irá a Moscas del Páramo? ¿Y a Salamón?). Caravana Sánchez.
No sé si finalmente cogería el coche (creo que ese lunes Carmena había prohibido el tráfico rodado), pero me gusta su aventura. Eso sí, me pregunto: ¿Por qué no habíamos visto antes esos bríos?