Fundación Fernando Ortiz
L a vida cultural de La Habana es intensa, variada y rica. Al fluir diario de sus actividades se une la constancia y el rigor de no pocas instituciones y fundaciones, cuyo sello de calidad viene avalado por líneas de investigación bien definidas y coordinadas por especialistas con seria preparación y vocación comprometida con la búsqueda de las raíces del conocimiento. Una Casa de Altos Estudios es la Fundación Fernando Ortiz, que, en el corazón de El Vedado, recuerda el nombre y ejemplifica la labor de una de las figuras científicas de mayor trascendencia de América Latina y el más importante etnólogo y antropólogo de Cuba (1881-1969). Una Fundación ejemplar, presidida por Miguel Barnet, una de las referencias más notables de la actual intelectualidad cubana, cuya trayectoria se diversifica de manera generosa y activa en campos de índole diversa.
Entre las publicaciones de la Fundación Fernando Ortiz —revistas, libros, cedés…—, detengo hoy la mirada en la inestimable labor de Aurelio Francos Lauredo, que, entre otras cosas, tiene a su cargo un proyecto de carácter biográfico, Archivo de la Palabra: Españoles en Cuba, que, lógicamente, tiene como finalidad dar a conocer presencia tan notable en la isla caribeña. Los primeros volúmenes de la colección, con el riesgo de que la memoria fiscalice alguna ausencia, están dedicados a baleares, asturianos, valencianos, madrileños y gallegos. Uno tiene la esperanza de que algún día aparezca la monografía de los leoneses, cuya presencia fue y sigue siendo notable y poco conocida por poco estudiada, al menos sistemáticamente.
Las vitrinas en que se exponen, a la entrada, las novedades, sí que contienen una grata sorpresa leonesa: Mariano Gutiérrez-Lanza, centinela de huracanes, de Luis Enrique Ramos Guadalupe. Se trata del libro, ahora en formato digital, que la Diputación de León editó en 2014 (col. Breviarios de la Calle del Pez) como contribución al Centenario de la Colonia Leonesa en Cuba: Mariano Gutiérrez-Lanza, S. J., entre la cruz y el huracán . Ramos Guadalupe traza magistralmente el perfil humano y científico del meteorólogo leonés de Pardavé. Presentado en mayo de este mismo año en la Academia de Ciencias de Cuba, supone un verdadero descubrimiento digno de gratitud por nuestra parte. Aquí queda la mía. Cada día estoy más convencido de que la generosidad no tiene fronteras. La Fundación Fernando Ortiz es una muestra excelente.