Diario de León
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Políticos con trastornos degenerativos

L a desviación de algunos (o muchos) políticos, de algunas instituciones y lobbys hacia la complacencia con grupos directamente en contra del conjunto de la ciudadanía, está causando un tipo de violencia social que ataca los derechos, la cultura, las tradiciones y hasta los cimientos mismos de la educación y de la Constitución.

«Necesitamos gobiernos que se interesen por la generalidad de los ciudadanos y no solo por el interés de «unos pocos» —decía con infinita razón la señora May, primera ministra de Gran Bretaña—, donde ¡todos! los ciudadanos jueguen bajo las mismas reglas».

El Estado, los gobernantes de todo nivel, tipo y región, deben ser «fuerzas del bien» para ayudar a los ciudadanos y no, como aquí hacen muchos, atarse a grupos de presión, de control, de exclusión, de caza de brujas, de discriminación, de mentira y de odio; como está haciendo, por ejemplo, Cristina Cifuentes en Madrid; atada, sometida, manejada y (en modo metafórico) ‘violada’ o ‘violentada’ por la LGTBI. Aquello de la censura franquista era una bromita al lado de lo que ahora nos imponen.

Todo ello se da también en otras ciudades, provincias, comunidades autónomas y en todos los partidos del espectro parlamentario; están complacidos y complacientes con la «ideología de género», a falta, sin duda, de ideología propia. Su grandísima ignorancia, incultura, ausencia de principios y sequía ideológica, los acopla a cualquiera que les pueda reportar un poquito de «alivio» a su gobernanza (muestra palpable de incapacidad para gobernar).

Su epiceno estilo gobernante no les alcanza para favorecer a lo que es el fundamento de sus sociedades: La familia. No se enteran del invierno demográfico, ignoran el derecho de los padres a educar a sus hijos en plena libertad que implica no imponer «ideologías progres» (insulto universal), se llenan la boca con falacias como «conciliación laboral-familiar» (es casi un sarcasmo), se burlan de artículos constitucionales en cuestión de derechos básicos importantes, discriminan y mienten a destajo, y lo hacen con determinados sectores de la sociedad; y todo por complacer y dejarse manipular por las susodichas ideologías.

¡Pues claro que lo dicen las encuestas del CIS! ¿Los políticos son uno de los grandes problemas de los ciudadanos españoles! Pero ellos lo leerán a su ignorante estilo: ignorándolo.

No cabe duda, lo suyo es degenerativo hacia el caos y la anarquía, fomentando el odio, alentando la peor de las discriminaciones; por ejemplo, matar por razón de la edad y la conveniencia de otro/a. ¿Cabe mayor trastorno político? Reconocido por la ciudadanía.

Isidro garcía getino. león

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