Herrera, esta vez sí, en retirada
S oy consciente de que especular a estas alturas en torno a la sucesión de Juan Vicente Herrera conduce a la melancolía. Si tiramos de hemeroteca, hace más de un lustro que se viene elucubrando al respecto. Investido presidente de la Junta en 2001, diez años después concurrió por tercera vez a la reelección, sugiriendo que aquel sería su último mandato. Y no fue así: Rajoy le convenció en 2015 para que volviera a encabezar, ya sí por última vez, el cartel electoral del PP en Castilla y León. La pérdida de la mayoría absoluta le hizo dudar entonces sobre la oportunidad de precipitar en ese mismo momento su sucesión, incertidumbre que despejó salvando —gracias a la abstención de Ciudadanos— la que sería su quinta investidura consecutiva.
No obstante, nunca ha dejado de planear la duda de si el presidente de la Junta agotará su actual mandato, que concluye en 2019, u optará por echarse a un lado y dejar paso a un sucesor o sucesora que recoja el testigo. Esto último requeriría de nuevo la abstención de Ciudadanos, algo que no presenta mayor problema, y menos aún tras la entente nacional entre Mariano Rajoy y Albert Rivera. Todo lo anterior viene a cuento de las declaraciones realizadas por Herrera ayer en Madrid, donde asistió a la junta directiva del PP que ha convocado el próximo congreso nacional del partido, cónclave que dará paso en primavera a la celebración de los correspondientes congresos autonómicos.
«Los que llevamos mucho tiempo en el partido debemos tender puentes, ofrecer oportunidades e incluso ir cediendo posiciones de responsabilidad que ya se prolongan durante demasiado tiempo», dijo a los periodistas apostados a la puerta de la sede de Génova.
Dichas palabras sólo pueden entenderse como el anuncio de una próxima retirada, al menos de su responsabilidad orgánica como presidente del PP de Castilla y León, cargo al que accedió en el congreso autonómico del partido celebrado en 2002 en León. Esto parece fuera de toda duda.
Otra cosa es que el relevo al frente del partido en la comunidad conlleve la sucesión en la presidencia de la Junta, de forma que el sucesor asuma en el mismo lote ambas responsabilidades. De no ser así, se abriría un periodo de bicefalia, situación que siempre se ha considerado excepcional en el seno del partido.
Como no es de esperar que el presidente de la Junta despeje esta incógnita hasta la celebración misma del referido congreso autonómico del PP, va a ser inevitable que nos tiremos todos estos meses especulando sobre las intenciones últimas de Herrera. Y por supuesto acerca de los posibles aspirantes a ocupar la presidencia del PP de Castilla y León, que de momento es la única que con toda seguridad cambiará de manos. Advertidos quedan los sufridos lectores.