TRIBUNA
Un lustro y lustre del Diario

S i hace un lustro dediqué una Tribuna a Diario de León (8/4/2011), al cumplir este medio de León y leonés 105 años, hoy, cuando la data del calendario nos lleva a los 110, me veo inmerso en la necesidad de añadir algo a cuanto entonces dije. En aquella ocasión no faltó emotividad, por los recuerdos, al elaborar mi participación escrita bajo el epígrafe: «105 años para un decanato». Ese mismo sentimiento, en más longevo momento, vuelve a inundar con naturalidad estas líneas, intentando que ocupen «mi» circunstancial espacio, movido por el fundamental deseo de mostrar mi felicitación a Diario de León por sus 110 años.
En esta ocasión no regresaba del quiosco sólo con un ejemplar del periódico y un suplemento en la mano, como antaño, pues al de hoy lo acompañaba una revista, cuya satinada portada mostraba los surcos de la edad en un rostro de mujer, dulce y de honda mirada. En blanco y negro e iluminada con brillantez, fue captada con singular maestría por el objetivo de Salvadores, aportando una simbólica serenidad que cobijaba «110 Años de verdad» que el Diario «en su papel», y nunca mejor dicho, nos ofrecía. De modo que en torno a ésta, y sus bien nutridas páginas, compondré un escrito que no nace como ramplón parabién, sino cual sincera expresión de enhorabuena por el magnífico trabajo que supone, mediante el que el medio se ha volcado hacia el lector. Si prologar es comprender, mostrar y acompañar, Emilio Gancedo, en imágenes, edades y singularizados textos, cumple fielmente su tarea trayéndonos al hoy con la maestría de quien sabe seguir la huella del personaje seleccionado.
El pulso real del Diario, de posicionamiento católico y monárquico en origen, tal como nos muestra Cristina Fanjul, más allá de la fe y sentimiento de Estado que puedo compartir en desigual medida, se vuelca en el más cercano seguimiento del día a día de lo leonés, que es y ha sido el especial sentir del medio, a lo que no sólo me adhiero, sino que me aferro, llevado de mi sentimiento leonés, o mejor aún leonesista.
Con plena satisfacción se sigue en sus páginas el cómo se hace el Diario, bien titulado Retrato de un oficio . A propósito de la fotografía de Gaudí sentado, en cuyo banco también reposa un buen atado de periódicos, me trajo a la memoria a Pedro el Ciego , vendedor del periódico que en la calle Ancha anunciaba el Diario de León «que ha salido en carretón por las calles de León», aludiendo aquel artilugio de madera con ruedas donde transportaba buen número de ejemplares. Ya no sólo es papel impreso, también hay edición digital, y ambas combinadas ofrecen para el lector un feliz resultado.
En sucesivas páginas de la revista, fotografías de personas, grupos de trabajo, de entrevistas, espacios y aparataje, contemplamos la cronología, tiempo y hora, de un proceso. Personas que podemos reconocer, su momento decisivo y sector de competencia, nos alertan sobre la complejidad que encierra llevar cada día el medio a la calle, y a través de internet a las pantallas del ordenador personal del lector.
Cachafeiro se propuso contarnos con fidelidad histórica la evolución del Diario ligada al vivir de los leoneses. Mediante relatos y momentos cruciales, trata de mostrarnos tal cual éramos, y a fe que lo consigue, aun cuando la tarea no resultara fácil cuando se trataba de elegir lo más significativo. Todo bien contado en letra y en interesantes imágenes para valorar el esfuerzo periodístico alargado en el tiempo, y su empeño en captar en cada momento la noticia.
El compromiso cultural, de modo especial con la cultura leonesa, nuestras cosas, las que nos definen: pendones, concejo, ramo, filandón… que han supuesto y condicionado nuestro arte de vivir en esta tierra leonesa que fue reino, hoy prolongado en un triprovincial territorio, o País Leonés, es algo más que una muy especial faceta periodística provincial. Con el Filandón , el suplemento que Alfonso García ha controlado, Diario de León nos ha venido ofreciendo una significativa muestra de lo que, por cercano, no es a veces lo más conocido. Asun G. Puente, con el Así éramos, así somo s; el ayer y el hoy, que nos ha venido cambiando a los leoneses. La ciudad. De su rol de alcaldes, que han ejercido desde 1906 al 2016, había mucho que hablar, dejémoslo en lista nominal y periodo de ejercicio. Las fotografías que han situado estratégicamente son tan sugerentes como demoledoras, y esta palabra se ha de emplear en doble vertiente, muestran errores y aciertos, que no procede analizar hoy. Nada mejor para cerrar que hacerlo con «los Caminos de la Identidad», la leonesa, por supuesto, propuestos por Gancedo, recuerdos vivos y aún dolientes de nuestros mejores momentos reivindicativos, ¡aún sin solución! Destacándolos como noticias estuvo el Diario de León, medio al que reitero mi felicitación.
Fe de errores
En la edición de ayer se relacionaba a Gaspar Luengo (de la Fuente) con el premio de la Cámara de Comercio a la empresa Legumbres Luego y se acompañaba la cita de la foto de su tío, del mismo nombre y apellido, en lugar de la de Gaspar Luengo (Asensio).