Diario de León
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HOJAS DE CHOPO. ALFONSO GARCÍA
León

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Tengo grabada más de una imagen futbolera de mi niñez. Dadas las circunstancias sociopolíticas del momento, una ha tomado cuerpo durante estos días. El campo del Hullera tiene un muro que lo sustenta y se convierte en orilla inevitable del río Bernesga, por la banda opuesta a la principal. Embarrado entonces durante el largo invierno y con el río crecido, la ocasión era propicia: si nuestro equipo iba ganando por los pelos y la cosa se estaba poniendo fea, era fácil oír las voces de la grada soberana: «¡Balones fuera!». Creía yo entonces que el respetable solicitaba a los defensas, o a quien fuera, patadón y tente tieso para alejar el balón del área. Confundido estaba, aunque por poco tiempo. El patadón tenía un destino, el río. Y mientras un encargado lo recogía con el cazo en la red dispuesta en el puente cercano a la puerta sur, quizá habían ido al río un segundo o un tercero, lo que permitía arañar unos segundos. O minutos. Para descarga del equipo de mi corazón diré que los visitantes no andaban a la zaga a la hora de aplicar el truco.

Me vino la imagen al conocerse el último barómetro del CIS sobre intención de voto, con una notable bajada socialista, motivada por los abultados disparates cometidos en los últimos tiempos. Preguntados por el asunto, barones, cabecillas y no pocos componentes del desaguisado, no otra cosa hicieron más que echar balones fuera esgrimiendo las razones más insólitas y ridículas. Para ganar tiempo. Más bien, para seguir perdiéndolo. Incluso hubo quien, basándose en la autoridad que pretenden construir sobre el barro y las arenas movedizas, apeló a la soberanía popular para justificar el descalabro. Qué tremendas mentiras y piruetas para seguir en el establishment de la comodidad y el chollo. Hay que cambiar el campo y a buena parte del equipo si no se quiere descender

Mientras, los vientos que llegan del sur vienen cargados de hojarasca, sin pensamiento, sin proyecto, sin regeneración que los haga ni favorables ni atractivos. Falta la consistencia de una ideología con que afrontar sólidamente el futuro de un país en que sobran los intereses personales. Y sobran purgas, posturas únicas y excluyentes, presiones inconfesables, petición de compensaciones recíprocas, negociaciones oscuras, tardanzas para dar lugar a posicionamientos privilegiados… Sobra mucha palabrería y hace falta templanza y juicio para afrontar lo que está ocurriendo con generosidad y criterio.

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