Diario de León

TRIBUNA

Manifiesto ‘AI100’ Inteligencia artificial para todos

Publicado por
Efrén Alonso Vicepresidente de AUVSI España
León

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E n 2016 se publicó el informe ‘AI100’. Ha sido como la puesta de largo de la potencialidad de la Artificial Intelligence (IA), como estrategia altamente fiable para acelerar y automatizar muchos procesos de distintas áreas de conocimiento. Conmueve el perfil de los científicos que suscribieron el manifiesto. Están todos. También Astro Teller, el director del laboratorio ‘X’ de Alfhabet (Coogle), responsable de su coche autónomo y otros muchos proyectos.

No resisto detenerme, resaltar, la composición de su Comité de Gobierno, para comprender mejor su vigor multidisciplinar. Eric Horvtiz. Presidente de la Asociación para el Avance de la Inteligencia Artiicial, y exalumno de Stanford. Russ Altman. Profesor de bioingeniería de Stanford: Barbara Grosz. Profesora del Higgins de Ciencias Naturales de la Universidad de Harvard y experta en sistemas de colaboración multi-agente. Raymond D. Mulligan. Abogado y profesor en la Escuela de Información de la Universidad de California, Berkeely, experto en políticas de privacidad con soporte técnico. Yoav Shoham. Profesor de Ciencias de la Computación de Stanford. Tom Mitchell. Profesor de la Universidad E. Fredkin y presidente del departamento de aprendizaje automático en el Carnegie Mellon University. Alan Mackworth. Profesor de Ciencias Informáticas en la Universidad de la Columbia Británica y responsable de la Cátedra de Inteligfencia Artificial que la añadió al soccer (videojuego de fútbol).

La AI (Inteligencia Artificial) nos rodea. Está presente en el hogar, en las lavadoras, en los lavavajillas, en los frigoríficos, en los robot de limpieza, en los móviles… Sensores, gestión de datos, cálculo y toma de decisiones, son procesos automatizados embebidos en numerosos ingenios domésticos, personales e industriales, con distinto grado de sofisticación. Uno de los más altos se refiere a los ingenios no tripulados, en esencia, porque se trata de una misión considerada «crítica» por los elevados requisitos de seguridad.

En cuanto a requisitos y complejidad, sin embargo, existen tareas mucho más difíciles y engorrosas que la conducción autónoma, léase, el reconocimiento de voz, el reconocimiento del lenguaje natural o la interpretación de imágenes. ¿Cómo saber lo que almacena YouTube, sin acudir al texto, peinando las imágenes? Es una tarea, por ejemplo, que asignamos a la inteligencia artificial. ¿Cómo saber, por ejemplo, que piensa la humanidad o una sociedad en un territorio dado, sobre este u otro asunto, lo que piensa a calzón caído, sin filtros? Es tarea que la inteligencia artificial puede resolver en un plisplás, cuando se lanza contra bases de datos —instaladas en las famosas «nubes»— con propietarios conocidos.

Al formalizar conceptualmente un propósito, describiéndolo con precisión, es posible construir una función algorítmica para abordar el objetivo. Y como todo en la vida, con estudio y observación, con ayuda de múltiples herramientas, se depura y ajusta la función algorítmica, hasta que los resultados se consideran satisfactorios. Es fácil decirlo o escribirlo y bastante más complejo hacerlo. Ahora podemos disfrutar de excelentes programas (software asistido) para tareas que antes requerían miles, decenas, centenas o millones de horas de trabajo fatigoso y metódico. Es software de simulación que acumula, que tiene en las tripas, muchísimo conocimiento multidisciplinar. Son, en la práctica, gigantescos robots, cuyo interfaz está en la pantalla de un ordenador. A la robótica solo le interesan los algoritmos de resolución finita y es una de las características más notables de los algoritmos de aprendizaje, su capacidad para identificar y aislar patrones, palanca de todos los avances en visión inteligente o interpretación de imágenes, en reconocimiento de voz y procesamiento de lenguaje natural. Es inteligencia de proceso que necesita comprender, con precisión, lo que las personas necesitamos. Sus habilidades se centran en eliminar polisemia hasta determinar qué es lo que de verdad necesitamos o estamos buscando o intentando obtener. Con frecuencia no sabemos lo que queremos y los robots nos proporcionan pistas.

Su mayor utilidad, sin embargo, donde se estima que producirá enormes réditos, extraordinarios, es en el ámbito de las ciencias de la salud (con muchas variables), en el ámbito de la bioquímica y también en el de la química, el de la física de materiales y el de la generación de máquina herramienta que crea más máquina herramienta.

El Laboratorio X de Alfhabet tiene a punto un software, Flux, que transforma un edificio terminado, con toda su carga de datos, por lo común, enorme, en otro, haciendo posible el rediseño y la recapitulación funcional. Es una operación de inteligencia artificial muy sofisticada. En 1997 el videojuego de la Serie Fifa, sacó una versión, por primera vez, que añadía inteligencia a los jugadores de los distintos equipos —emblemáticas para los gamers— que permitía cambiar el carácter del árbitro, que definía con precisión el fuera de juego y otras opciones que hacían posible personaliza los partidos y el juego. Se lo debemos a los avances en inteligencia artificial. Desde entonces, mucho ha cambiado en el famoso juego, que debe ir por la versión, 14 o 15, no lo sé, espectacular, definitivamente, en sus prestaciones.

Los aviones no tripulados, los coches no tripulados, los barcos no tripulados, la automatización del transporte, en suma, es un hilván, otro más de la inteligencia artificial, un desarrollos lógico de los procesos de automatización. ¿Por qué, entonces, si la inteligencia artificial nos rodea, es tan importante la Nertra, la Nueva Era del Transporte? Lo es y mucho porque el transporte está en la base de toda nuestra economía. Porque la movilidad y una movilidad eficiente, sin siniestros, sin que nos envenene, confortable y menos onerosa, es crucial para la prosperidad. Y porque, la automatización del transporte es un vector que fuerza e impulsa la automatización de todas las actividades que están por debajo, encima y a los lados. Ya existe, y se desconoce, mucha y abundante legislación sobre el transporte no tripulado. Es mucha más, sin duda, la que hay que generar. Ya se liberaron rangos de frecuencia, hace dos décadas, para uso exclusivo del transporte inteligente o no tripulado. No es, ni mucho menos, un tema nuevo. Es una estrategia de ingeniería que tiene un largo historial. Los preámbulos de dichas normas están presididos, en cualquier caso, por la imperativa necesidad de combatir la siniestralidad en nuestro actual patrón de movilidad, muy parecida, no deja de repetirse, a una guerra civil latente en sus consecuencias. Ha llegado la hora, el momento, de cambiar de patrón de movilidad y abrazar el cambio tecnológico que nos propone la Nertra. La Inteligencia Artificial nos rodea. Es para todos y es una bendición. ¿Es posible, hago la pregunta, un mundo sin lavadoras?

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