Diario de León
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MARINERO DE RÍO. EMILIO GANCEDO
León

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A Práxedes Tascón le molestaba tanto que su vecino, su único vecino de la aldea leonesa de Villar del Puertín, podase las sebes y le cayesen los palitroques en el corral, y que uno de sus gochos se le comiese los ajopuerros, que cavó entre las dos fincas una zanja para evitar encuentros y clarificar propiedades. Claro que no le pareció tan buena idea cuando le atacó el infarto, la ambulancia no pudo sortear la zanja abierta en mitad de la calle y Práxedes murió agarrado a la barra de la económica.

Cusnasbandas, shah de Persia, se enamoró perdidamente de una flor rosada que le creció en el jardín. Le hablaba quedo, le leía poemas de leve erotismo y le organizaba conciertos de oud, pero empezó a sentir celos de los músicos y de toda su cámara personal, y pasaba las noches aterrado y en vela, temiendo que algún malhechor se la raptase. Por eso elevó en torno a ella fuertes paredes de protección de modo que le vedó el aire y el sol, y una mañana se encontró la flor muerta, renegrida, toda pocha.

Tadeo Longobucco nunca fue lo que se dice un lince. Alcalde del pueblo calabrés de Carlopoli, le entró tanto miedo cuando un muchacho pastor anunció la llegada de los aliados desde Catanzaro que ordenó fortificar la villa por los cuatro costados. Los nazis, desde el aire, tomaron aquello por un puesto avanzado del enemigo o un cuartel lleno de armas o un búnker raro y lo bombardearon hasta dejarlo hecho cascajos, sin que una sola gallina consiguiera escapar.

Un rey innominado del estado de Qi anunció un día su pretensión de empezar a construir una muralla que los protegiera de nómadas, bárbaros y mongoles. No los protegió de nada, sus tierras fueron arrasadas, sus mujeres violadas y sus hijos esclavizados, su nombre no se recuerda y la muralla sirve hoy para que los turistas se hagan fotos poniendo morritos.

Un emperador de pelo naranja mandó erigir un magnífico paredón de cemento y aguijones para evitar la entrada a su país de hombres del Sur. Sólo logró pasar uno, Lorenzo Talayote, portador de una nueva y terrible cepa de virus del pollo, y allí no quedó vivo ni el apuntador.

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