Diario de León
Publicado por
LA GAVETA CÉSAR GAVELA
León

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B arcelona es la ciudad más turística de España. Y su monumento más visitado es el templo de la Sagrada Familia. Una obra genial y bellísima que se espera que dentro de unos diez o doce años pueda darse por acabada. Ojalá sea así. En todo caso, es un templo que descoloca, perturba, enamora y fascina.

Pues bien, aparte del edificio del Capricho, en Comillas (Cantabria) el piadoso Gaudí tiene su obra no catalana en la provincia de León, como bien se sabe. Un legado que forman dos espléndidos edificios, muy diferentes entre ellos: uno es la más sobria casa de Botines en León y otro el asombroso palacio episcopal de Astorga, diócesis de la que fue elegido prelado el amigo y paisano de Gaudí Joan Baptista Grau i Vallespinós, que moriría el pobre de una gangrena en una visita pastoral a Tábara (Zamora) allá por 1893. Más o menos cuando Gaudí terminaba las obras del palacio asturicense.

¿Ha sabido hasta ahora la provincia de León reivindicar esta sensacional obra modernista? Pues parece que no lo necesario. De ahí que el enorme tirón que tiene para los turistas de medio mundo, y del otro medio, la ciudad de Barcelona no cuente con un pequeño ramal informativo y cómplice que lleve desde la Sagrada Familia, el parque Güell o la Pedrera hacia la lejana tierra de León. Donde Gaudí estuvo, trabajó y soñó.

He ahí un reto, más que difícil, es cierto, para los expertos en turismo y en viajes culturales. Lograr que una pequeña parte de los millones de viajeros que visitan Barcelona se interesen por conocer el Gaudí remoto, el otro Gaudí, que aunque menor, no deja de ser extraordinario: el leonés. Cuya obra en la provincia, sin duda, justifica un viaje. Máxime si se tiene en cuenta que la cuarta parte de los visitantes de Barcelona son españoles. ¿A cuántos podríamos rescatar para que conocieran la obra del gran modernista en León? Con que solo fuera el cinco por ciento de esa masa de turistas nacionales, representarían cifras descomunales para León. Visitantes que, a la vez, podrían conocer, o revisitar los grandes atractivos que posee nuestra tierra. Tanto arquitectónicos, como arqueológicos y naturales.

León no acaba de cumplirse con su condición de afortunadísima sede del talento de Antoni Gaudí. Que además se superpone sobre tres edificios que están entre los mejores de España: la catedral francesa y blanca, el embrujo románico de San Isidoro y el esplendor plateresco de San Marcos. En cuanto a Astorga, aparte su gran legado romano —que comparte con León y Las Médulas— la obra de Gaudí enriquece y desconcierta su hermosa catedral gótica. Porque el palacio episcopal es un espejismo de belleza, uno de los edificios más literarios de Iberia.

Que luchen y se muevan las gentes de la política para hacer más visible este tesoro. Porque León también es Gaudí. Hay que afirmarlo con más fuerza, con más determinación.

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