Diario de León
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c Jaime Lobo (Jimmy), «afiliado del Partido Popular (Cuadros) al corriente de sus cuotas», escribe con el título ‘Primarias’: «Hacía buena noche, para ‘chaquetina’, pero buena noche. Y se nos quedó la sonrisa helada. A todos. A todos menos a él. Esa sonrisa que siempre le acompaña, nos transmitía aire nuevo, aires de renovación, nuevos tiempos para nuestro partido, tiempos de cambio, de participación y de ilusión. Pero no pudo ser. Alfonso Mañueco le arrolló y ganó estas primarias con notable diferencia. Los afiliados hemos elegido el futuro de nuestro partido, nuestro partido que ha sido tratado, en el caso de León, y de cara a la opinión pública como el más moroso, el más chapucero y el más tramposo. Y no será así. Génova mandó a sus operarios a fiscalizar minuciosamente a todos y cada uno de los afiliados que querían participar en este proceso democrático. A los únicos. Que se sepa, en el resto de las provincias de Castilla y León, se dio en todo momento por bueno lo que sus direcciones provinciales certificaban. ¿Por qué no se fiaban del PP de León? Hasta notarios acudieron a nuestra sede (sumida en un desconcierto electoral) ante la actitud de los ‘guardianes’ de Mañueco.

Y todo por culpa de las manidas cuotas de afiliación. Si se es afiliado, y así consta en los archivos del partido, se es a todos los efectos, por descontado al derecho de elegir libremente al líder que nos represente. De los efectos económicos que conlleva el estar afiliado, también. Si se debe, se exige, ahora y luego. Pero parece que ha primado el saneamiento de las arcas del partido al saneamiento democrático. ¿O resultaba temeroso enfrentarse a los más de 12.000 afiliados (pongamos 10.000 después, de depurar) del PP de León? No soy un incondicional de Silván (ni de nadie) pero la mayoría de los ‘peperos’ leoneses queríamos, como no podía ser de otra manera y sin menospreciar al rival, que nuestro compañero, el de casa, llegase a la Presidencia. Si fuese un tuercebotas, todavía, pero no es el caso. En fin, la democracia ha hablado. Respetémoslo».

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