TRIBUNA
La herencia de mi abuela

P recisamente ahora, concretamente ahora, especialmente ahora que todos hemos conocido, hemos vivido, que los abuelos se han batido el cobre para ayudar a sus nietos y a sus hijos en esa espantosa crisis que ha superado ya nuestro país, pues precisamente ahora, hay una familia en España que no saben donde meter el dinero que, a modo de herencia, dicen ellos, les ha dejado su abuelo.
La familia, claro, se llama Pujol y han tenido la suerte de tener un abuelo que ríase vd. de el de Heidi. Nunca se supo nada de él, del de los Pujol. Ni acompañaba a los nietos al colegio, ni compraba a los nietos chuches que es lo que suelen hacer los abuelos. Ni los llevaba al parque. Este no. Este abuelo se dedicaba a amasar fortuna que dejar a sus nietos. Y eso hizo. Como hacen todos los abuelos que para eso son abuelos. Claro que sí. No se de que se extraña usted.
El problema es ¿qué les contestamos a los nietos cuando nos preguntan por la herencia que les vamos a dejar? Como los niños son muy aficionados a los cuentos, siempre les podremos contar el cuento de la herencia viajera. Ya me entienden.
Pues ni a estos nietos, ni a sus padres, o sea a los hijos del abuelo, les duelen prendas cuando hablan de su abuelo. Qué va. Presumen de él. No todos los días se tiene un abuelo que deja millones y millones y millones de herencia. Esta familia sí. Las demás, no. Me refiero a las demás familias, a las normales.
La pregunta es; estos nietos herederos, y los hijos herederos, y el abuelo, pobrecito, que cede la herencia, toda esta calaña ¿se dan cuenta que la gente no se traga toda esa trola? ¿Se dan cuenta de verdad? Claro que se la dan. ¿Vd. ha conocido que ante un caso así, la gente responsable de un desaguisado de esa categoría haya devuelto lo que dicen que han recibido de aquella manera?
Los catalanes tiene a mucha honra que, en las familias, el primer hijo que tienen se convierte, por ley, en el «hereu», siempre que sea varón. Convendremos que en este caso, llamaremos caso Pujol, eso no ha funcionado para nada. Aquí tenemos hereus a mansalva. Los que haga falta. Y solo tenemos un abuelo, pero ¡qué abuelo!. Todo el día repartiendo herencias.
Tiene que estar encantado el Alto Comisionado del Gobierno para la marca España. Estos Pujol, hacen marca España y lo demás son tonterías. No hay que olvidar que el padre, o sea Jordi Pujol, el hijo del abuelo, fue el creador de la frase «España nos roba». Él no. España.
Y los catalanes, pues a tragar. Lo había dicho el Sr. Pujol, el hijo del abuelo para entendernos.
Con la cantidad de cosas buenas que ha tenido, tiene y tendrá Cataluña, mire usted por donde le ha salido una familia que, si no llega a ser por el abuelo, hubieran sido poca cosita pero el avi (abuelo) hizo acto de presencia y para que queremos más.
Estamos ahora en un momento donde la Justicia, por fin, parece que se pone a actuar lo que quiere decir que, de ahora en adelante, escucharemos, leeremos y veremos, cosas rozando lo alucinante, de esta sencilla familia.
Nos armaremos de paciencia. La que nos espera será de ponernos colorados de vergüenza ajena pero a ellos les dará igual. Eso sí, los millones pertenecen a la herencia del abuelo y de ahí no nos mueve nadie.
En resumen que en Cataluña tenemos, que España nos roba, tenemos el 3%, cuando no el 4% y más, de comisiones por adjudicación de obra pública, tenemos embajadas por doquier, nombres que antes eran en castellano y ahora, mire vd. son en catalán. Tenemos que el Sr. Homs, que no se quiere ir pero que se va. Qué cosas ¿verdad? y también tenemos que somos partidarios de la independencia. Y, en medio de este guirigay, aparece el abuelo y comienza a repartir la herencia. Esto es mucho para nuestro body.
¿Dejó escrito el abuelo donde consiguió tanto para repartir?