cartas al director
c Marián Ronchas Alonso escribe: «‘Ya era hora’, me contestó Yohanna Alonso cuando tuve la oportunidad de felicitarla por el último logro conseguido. Y lo siento como algo compartido, en su caso en particular como premio a todo el esfuerzo que exige una carrera deportiva y en general como algo que tantos años llevan buscando los luchadores leoneses que han ido a representar a España en estas competiciones, sin ningún tipo de ayuda, sin subvenciones y sin un poquito de aliento por parte de un pueblo que, en mi opinión podría sentirse orgulloso de tener deportistas tan válidos y valientes. Está claro que sin medallas no puedes esperar reconocimiento, pero me veo en la obligación de reconocer y agradecer los sacrificios personales, familiares y económicos de otros competidores leoneses que se han animado a participar en campeonatos mundiales o en ligas profesionales allá en el lejano país de Tailandia. Sin otro apoyo que el familiar, sin otra ayuda que la de los compañeros luchadores, con un arduo camino que recorrer plagado de dificultades, lesiones y zancadillas. Sí señores, zancadillas, pues razón tiene Yohanna en la última entrevista que he podido leer. Los competidores de muay-thai no lo tienen nada fácil a causa de los problemas y desavenimientos que existen entre federaciones y asociaciones que sólo consiguen desanimar al personal. Los luchadores quieren luchar, al igual que los futbolistas meter goles y eso es lo que debería prevalecer. Pero no hay que venirse abajo amigos, yo creo que el cambio está en mano de las nuevas generaciones. Recientemente esta leonesa en el exilio que escribe junto con otros compañeros deportistas hemos fundado una Asociación de muay-thai en el País Vasco; humilde, de momento, pero creada con gran ilusión y con muchas ganas de hacer cosas. De momento me consta que estamos realizando una labor muy positiva por la comunidad, por los chavales del barrio, por nuestros compañeros y por los futuros peleadores. Ojalá con el tiempo podamos trabajar todos juntos y no nos corten las alas. ¡Aupa ahí muay–thai!»