Diario de León

TRIBUNA

El día a día de nuestra enfermería

Publicado por
Francisco Requeta Feo ENFERMERO
León

Creado:

Actualizado:

¿ Cuánto cuesta una muerte? La pregunta, aunque parezca macabra tiene sentido. Imagino que ustedes, gestores encargados del ahorro, habrán hecho sus cuentas, ya que la sensación percibida de su gestión de salud va más encaminada a números que a hechos, independientemente de resultados.

Su política de ahorro, concretamente en el punto de no sustituir al personal de enfermería, lleva a tensar tanto la goma que cualquier día no tendrán dinero suficiente del ahorrado para acallar tantas lágrimas y dolor de familiares que han perdido un ser querido por no haber un profesional cerca en el momento oportuno. La estadística es implacable y al igual que la Justicia llega y se cumple, usamos como si fuera un martillo la manida frase «cualquier día va a pasar algo gordo» y por eso, por ahorrar lo del «chocolate del loro», esos días se van acercando y estamos rozándolos.

Concretamente, voy a referir un caso ocurrido recientemente. El lunes 23 de enero del año en curso, hubo un accidente de tráfico en la amplia zona que depende del Centro de Salud de Valderas (unos 300 km. cuadrados, en León). El hecho tuvo lugar en las cercanías del pueblo de Campazas. Se dio la circunstancia de que la enfermera de esa población descansaba ese día por haber estado de guardia el anterior. Como viene siendo habitual desde hace años, ese hueco tenía que acumularlo el titular de los pueblos de Urones de Castroponce y La Unión de Campos, que además también tiene Roales y Quintanilla del Molar, todos ellos situados en la provincia de Valladolid, distando unos de otros en torno a los 30 km: concretamente, 28,2 km.

En el momento que sucedió el accidente, avisado el 112, nos activa a través del Centro de Salud de Valderas, que trata de localizar al enfermero que acumulaba ese día esa zona, encontrándose este en la localidad de Urones, distante 24 km. del lugar y donde, casualmente, en el consultorio de enfermería no hay cobertura de teléfono móvil ni existe teléfono fijo.

Ante la urgencia de la situación, la única enfermera que ese día se encontraba en el Centro de Salud de Valderas acumulando a su vez la consulta de otro compañero que se hallaba de vacaciones (ya sabemos que enero es un mes de «quemar» días por no perder el derecho a su disfrute) abandona el centro y se dirige con diligencia a la ubicación del accidente. A partir de ahí, como fichas de dominó que van derribando las siguientes, el enfermero de Urones abandona su consulta y la de La Unión para ir a cubrir los huecos de las dos consultas de Valderas. «Desvestir un santo para vestir otro». Un sinsentido, pues tanto derecho asistencial tienen unos pacientes como otros, independientemente del tamaño de su ayuntamiento. A causa del accidente, tres pacientes fueron evacuados graves a la UVI del Hospital de León y como consecuencia circunstancial, quedó una cantidad de pacientes sin atender en los pueblos citados, que por buena disposición, igual que el sufrido colectivo de enfermería, nada dice y trata de colaborar, como siempre, en silencio.

Pero como lo que no se cuenta no ha pasado, desde aquí yo, Francisco Requeta, titular de los consultorios referidos, quiero dejar constancia para poner en antecedentes uno de los muchos hechos similares que ocurren frecuentemente en nuestro día a día desde que su política de ahorro se puso en marcha con la firme promesa de que cambiaría, por lo que se aceptó, ya que el guión así lo requería en momentos difíciles que atravesaba el país.

El abnegado colectivo de enfermería trata siempre de solucionar con todo el esfuerzo que sea requerido todos los problemas que se derivan de esta situación precaria de personal, parcheando para resolver algo que en principio iba a ser eventual, pero que, como «camino se hace al andar», tiene visos de convertirse en habitual.

Señores gestores de la sanidad… ¡Enhorabuena! Han descubierto un filón de ahorro que dudo que quieran modificar, yéndose a dormir con la tranquilidad del deber bien hecho y no siendo conscientes de que acontecimientos como el relatado, en mayor o menor medida, suceden todos los días sin que nadie lo cuente… Porque… ¿Para qué?

tracking