Diario de León

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Liberalismo en red

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Hace pocos días llegó al Diario la solicitud de un lector para que se borrase de la página web una carta suya porque estaba harto de sufrir intimidaciones. No había escrito nada sobre la mafia, ni de conflictos interplanetarios... más bien se había limitado a aplicar el sentido común y a solicitar mesura, análisis y lógica al tratar un tema de esos que se perciben de modo radicalmente distinto con una vuelta menos de boina. Llegó esa solicitud pocas horas después de que una amiga, tras hacer eso por lo que le paga su empresa periodística —evaluar lo ocurrido en un partido de fútbol—, sufriese una amenaza directa y contundente en la que evidentemente se incluía esa palabra de cuatro letras que se usa como ¿calificativo? de modo sistemático al atacar a mujeres, por parte de quienes quizá sufren algún tipo de complejo de origen familiar o probablemente porque envidian su valentía al dar la cara cuando salen a las calles forzadas por distintas circunstancias.

Pero que nadie ose cuestionar la plena libertad en ese otro mundo de lo online. Cada día es posible escuchar o leer defensas acérrimas de la tarifa plana del insulto cuando se pasa de lo real a lo digital, a ese mundo en el que todo cabe. Resulta llamativo que esa libertad sin fronteras surja de quienes en otros frentes quieren acallar o enviar para casa a los que piensan o creen distinto que ellos. Buscan santificar un neoderecho de pernada basado en la dictadura del ‘liberalismo’ de la expresión, sin margen para que se garanticen los mínimos derechos de las personas. Si yo en esta columna, si a través de una pintada o incluso gritando por la calle, atento contra alguien violentado sus derechos a la dignidad, la propia imagen o incluso la intimidad —consagrados por la Constitución y por declaraciones internacionales— es fácil que me dé un paseo por los juzgados. Pero en esa ‘sancta sanctorum’ de la red de redes cualquiera puede pescar sin que exista el mínimo cauce corrector de tanta borrachera de libertad.

El problema no es fácil o quizá sí. Se trata de llevar la normalidad de la calle a la legislación, como solía decir Adolfo Suárez. Con el tiempo cada uno acabará en su sitio. Aunque no sabemos si eso vale también para el llamado ‘verso suelto’. El ingenio en la Red no está reñido con frenar el ‘terrorismo de la tecla’. Es sano y enriquecedor. Como ayer ese... «Este año la dimisión de Esperanza Aguirre cayó en lunes».

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