Diario de León
Publicado por
Jesús María Cantalapiedra ESCRITOR
León

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H oy revolotea un interesante tema del que tratar, a falta de suficiente información para transcribir otras cuestiones que me tienen en un sin vivir. Por ejemplo: a falta de saber cuándo desaparecerá el sospechoso y plasta ‘concurso’ llamado Eurovisión; a falta de esperar el momento en que todos hagamos caso de los consejos del papa Francisco; a falta de que los vecinos de urbanizaciones y pisos vivienda se conviertan en una gran familia; a falta de que, ¡por fin!, comprendamos los dimes y diretes sobre la señora Pantoja, doña Isabel (y familia); a falta de las posibles y futuras acciones del señor Trump, don Donald; a falta que de una vez encierren a todos los delincuentes de albo guante; a falta de estar al corriente de los motivos por los que se emiten en televisión tropecientos partes meteorológicos; a falta de que el mundo vuelva a ser un lugar amable, caso de que alguna vez lo hubiere sido.

A falta de que los papás de los niños aficionados al fútbol dejen de zurrarse la badana dando ejemplo de hombría delante de sus criaturas; a falta de que los responsables se olviden de las rotondas viales o instalen los antiguos semáforos salvadores; a falta de que rebajen los sueldos obscenos a dioses de élite que practican el balompié; a falta de que prohíban a los ‘nazarenos’ de túnica y capillo en ristre que dejen de darse el morro con sus novias por esos bares de Dios; a falta de que ciertos hosteleros dignifiquen el agradecido menú del día de sábados y domingos, por el que cobran más ofreciendo los mismos condumios que el resto de la semana; a falta de conocer las triquiñuelas para que los tipos de interés suban o bajen en función de los intereses mostrencos de alguien; a falta de que quien proceda obligue a los usuarios de botellones a dejar impolutos los espacios dedicados a libaciones indiscriminadas; a falta de que la señora Preysler se case con su amado y los dos dejen de dar la vara; a falta de que el señor Osborne, don Bertín, se retire a descansar; a falta de conocer realmente el destino de las recaudaciones de algunas oeneges; a falta de que los divorciados civilmente puedan volver a casarse por la Iglesia, quien los tiene desahuciados; a falta de que muchos leoneses utilicen la sonrisa para saludar (caso de que ejecuten la educación cívica), en vez de una mirada hosca dirigida a las alcantarillas o a los aleros de las casas; a falta de que los sacerdotes puedan olvidar el celibato y en esta forma acercarse a la feligresía con más conocimiento de causa; a falta de que las entidades bancarias no demoren más el pago de su deuda a los clientes con motivo de la aplicación de la perversa clausula suelo; a falta de que llueva café en el campo; a falta de que en el alfoz de las ciudades existan los servicios mínimos exigibles; a falta de que se erradique la pederastia en todo tipo de instituciones, por muy religiosas que sean; a falta de que se prohíba la publicidad televisiva de juegos de azar de los antes llamados prohibidos (es lo que restaba tal como está el panorama económico).

A falta de que los tejidos empresariales más fuertes de la ciudad no lo constituyan boutiques, bares, comercios de gafas y fruterías de fortuna; a falta de que, como en otras ciudades, existan librerías low cost con todo tipo de textos y precios de uno, dos o tres euros. Creo que España es el lugar europeo donde más caras son las novelas o noveluchas; a falta de que las Casas de Cultura en el medio rural sirvan para algo positivo; a falta de que los bancos y financieras se nieguen a dar créditos para unas vacaciones en Cancún; a falta de que no se nos agote la paciencia con tanta mentira o verdades a medias vertidas por quienes todos sabemos, resulta que se me ha acabado el tiempo y el espacio para escribir el «interesante artículo» que tenía in mente y que casi he olvidado. Disculpas. Otro día será, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide.

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