EDITORIAL | Garantizar la atención por encima de todo
Pese a las explicaciones de los responsables de Sanidad, el cierre de camas en época estival, con el alto número de ciudadanos en listas de espera quirúrgicas y para pruebas diagnósticas, no tiene muchos argumentos a favor salvo que las previsiones presupuestarias impidan la contratación de personal cualificado, que no es fácil, a la vista de lo que está pasando ya desde hace tiempo en algunas especialidades, no sólo en Castilla y León.
Ante las críticas de la Junta de Personal, el consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, defendió ayer que «ningún paciente se ha quedado nunca sin hospitalizar en León por falta de camas», y que si se dejan de utilizar en verano es porque baja del 90 al 70 por ciento la demanda de ingresos hospitalarios en época estival. «Si hay menos ingresos hospitalarios se utilizan menos camas», sentenció el consejero a los periodistas.
Sáez Aguado, que le ha tocado gestionar la Sanidad de Castilla y León en años nada fáciles, sabe que los Presupuestos son los que son y que, sin más financiación, no es fácil bajar las cifras, por mucho que se haga en mejorar aspectos como la planificación. Lo exigible en este caso, porque no es la primera vez que se cierran camas y, casi con seguridad, no será tampoco la última, es que la previsible reducción del número de ingresos no repercuta en la atención al enfermo, tanto en planta como en Urgencias, donde las cifras van a más, también en verano. León es una provincia donde crece exponencialmente la población en época estival. Un dato objetivo.